Opinión

Cautela todavía ante la guerra comercial


    elEconomista.es

    El secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin, quiso dar ayer una buena noticia a los mercados, asegurando que el posible acuerdo de Washington y Pekín para acabar con la guerra comercial estaba cerrado "al 90 por ciento".

    A lo largo del día, sin embargo, las bolsas fueron moderando su optimismo e incluso el Ibex acabó cerrando prácticamente plano. Puede sorprender tan tibia respuesta a la posibilidad de que, en la cumbre del G-20, de pasado mañana, se ponga fin a una de las mayores fuentes de inestabilidad para la economía mundial de los últimos años.

    Sin embargo, existen razones de peso para ello. La propia Administración estadounidense matizó las palabras de Mnuchin, recordando la complejidad de las negociaciones que están todavía pendientes. A ello hay que sumar la imprevisibilidad del presidente Donald Trump y su capacidad para, con un solo tuit, desinflar las más positivas expectativas. Así ocurrió en febrero pasado, cuando se vislumbraba un posible pacto en marzo. Sin embargo, en esta ocasión, Trump no es necesariamente el mayor obstáculo para el acuerdo. El 10 por ciento de las negociaciones que, según Mnuchin está pendiente, corresponde a la parte más complicada del debate, sobre todo, para China.

    Paradójicamente, el capítulo que mayor disputa provoca no es estrictamente arancelario, sino que tiene que ver con los altas barreras que Pekín pone a la inversión extranjera y al respeto a las leyes de propiedad intelectual internacionales.

    Nadie puede asegurar que Xi Jinping esté dispuesto a demoler esa muralla proteccionista, máxime después de que los estímulos estatales hayan reanimado al PIB. Los inversores deben ser cautelosos, porque es imposible garantizar el fin de la guerra comercial.