La industria del automóvil, motor de crecimiento sostenible
Raül Blanco
Durante las últimas semanas, hemos asistido a un intenso debate con respecto a la continuidad de la tecnología diésel o a la fiscalidad de los vehículos, que ha coincidido en el tiempo con la entrada en vigor, a partir del próximo 1 de septiembre, del nuevo modelo de ensayo para la medición de las emisiones contaminantes de los vehículos, conocido técnicamente como WLTP. Todo ello, ha contribuido a la generación de cierta incertidumbre en la industria del automóvil y, sobre todo, en la sociedad española.
Es necesario recalcar que la voluntad del Gobierno es que no se produzca ni ruptura tecnológica ni cambios fiscales que pongan en peligro la competitividad del mercado automovilístico nacional y a un sector industrial que se ha convertido en la punta de lanza de la recuperación económica de los últimos años. Por tanto, el entorno de futuro de la industria del automóvil es mucho más estable de lo que se ha interpretado o transmitido en ciertos casos.
La buena situación del sector en España permite trasladar absoluta tranquilidad y un gran optimismo. Ello es fundamental para generar condiciones de certidumbre que impulsen la puesta en marcha de proyectos industriales tractores, sin duda necesarios para que estas buenas perspectivas se traduzcan en una realidad tangible y generadora de empleo e innovación en los próximos años.
Para contemplar en su verdadera magnitud la importancia que el sector del automóvil tiene para nuestra economía, basta indicar que España es el segundo fabricante de vehículos de la UE, sólo por detrás de Alemania, y el octavo a nivel mundial. Actualmente están emplazadas en nuestro país 17 plantas de producción que han permitido la creación de un dinámico ecosistema formado por más de 1000 empresas proveedoras de componentes, generando en su conjunto un total de 290.000 puestos de trabajo directos. Además, hablar de la industria del automóvil es hablar de la vanguardia en materia de innovación, sostenibilidad y digitalización, con las externalidades positivas en la economía que ello genera, avanzando hacia ese objetivo compartido por toda la sociedad de alcanzar un modelo de crecimiento inclusivo y sostenible.
Nuevo reglamento
El próximo 1 de septiembre entra en vigor, en toda la Unión Europea, el reglamento que obliga a la aplicación del nuevo protocolo de ensayos para la medición de contaminantes WLTP. Como todo reglamento comunitario, se trata de una normativa de aplicación directa y obligada en todos los Estados Miembros. La implicación fundamental del nuevo protocolo es que permite simular de manera mucho más precisa las condiciones de conducción medias actuales de lo que lo hacía el anterior protocolo, fijado en los años 90.
Paralelamente, hasta finales de 2020, aquellos Estados miembros en los que existe impuesto de matriculación cuya base imponible está vinculada al nivel de emisiones de CO2, como es España, deberán adaptarlo al nivel de emisiones que resulte del WLTP. En ello está trabajando el Gobierno en estrecha colaboración con el sector, de modo que se defina la senda más adecuada que permita una transición ordenada, sin alterar la buena marcha del mercado y dibuje, progresivamente, una fiscalidad verde y estable para la próxima década, tal y como recomiendan los organismos internacionales y ya están haciendo muchos países de nuestro entorno.
Por otro lado, no debemos perder de vista que la transición ecológica y tecnológica es un hecho en la UE y a nivel global, y, dentro de este marco, la industria de automoción española tiene toda la capacidad para seguir liderando el mercado europeo y global, así como para impulsar la digitalización de la producción y de la movilidad sostenible, incluyendo la adopción de nuevos productos y modelos de negocio que den respuesta a las demandas, cada vez más exigentes, de los ciudadanos. Prueba de ello es el desarrollo de motores cada vez menos contaminantes basados en energías alternativas y los nuevos desarrollos orientados al vehículo autónomo y conectado, con modelos que transforman la movilidad en un servicio más.
El pleno compromiso, por parte de todas las Administraciones públicas, con la reducción de emisiones es una realidad. Pero también lo es el compromiso de la industria en los últimos años con esa reducción, con la asunción de un gran esfuerzo en su adaptación, e incluso anticipación, a la regulación en esta materia.
A todo ello hay que añadir un elemento esencial. La reducción de emisiones está asociada, inexorablemente, a una renovación del parque automovilístico, que en España tiene una edad media de 12 años. La sustitución de vehículos antiguos por nuevos, independientemente de su tipo de motor, es un elemento clave para asegurar esta senda de reducción. Por tanto, trabajar para mantener las buenas perspectivas presentes y futuras de demanda, es también trabajar para la mejora del medio ambiente y del aire de nuestras ciudades. Una caída en las ventas supone también un alto en la entrada en circulación de vehículos más eficientes y menos contaminantes que la recuperación está favoreciendo.
Estamos convencidos de que el vehículo eléctrico es el futuro. Pero también tenemos la seguridad de que también lo son otras tecnologías de bajas o nulas emisiones, como los motores híbridos, los de pila de hidrógeno o, desde luego, la última generación de los motores de combustión. Todas son tecnologías que, sin duda, van a colaborar de manera muy importante en el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones. Además, en gran parte de estas tecnologías el liderazgo industrial corresponde a la Unión Europea.
Se trata, por tanto, de construir, entre todos, un marco que facilite la evolución continua hacia nuevos modos de propulsión, en unos entornos competitivos cada vez más exigentes. La ejecución en nuestro país de proyectos vinculados a la fabricación de modelos de vehículos cada vez más eficientes y de motores híbridos y eléctricos, así como la instalación de plantas de producción de baterías y motores eléctricos, son los pilares que, en un futuro ya inmediato, deben favorecer la creación del mencionado marco. Los fabricantes presentes en España cuentan, en este sentido, con proyectos de primer nivel en esas áreas que, sin duda, se irán haciendo realidad en nuestras carreteras en los próximos años y para los que contarán, como siempre ha ocurrido, con el decidido apoyo del Gobierno de España.