Bolsa, mercados y cotizaciones

La 'burbuja' se pincha y el refugio clásico de la bolsa desaparece: las farmacéuticas ya están en negativo, pero hay esperanza

  • Los expertos estiman un alza a 12 meses del 30% para la danesa Novo Nordisk...
  • ... y de algo más del 26% para la estadounidense Vertex, la favorita por el mercado
  • La británica GSK, la única con recomendación de "vender", entre los 20 titanes del sector

Javier Luengo

La industria farmacéutica, tradicionalmente, baluarte de posiciones defensivas en bolsa, atraviesa -al contrario de lo que podría pensarse- uno de sus peores momentos, al menos, desde la pandemia del coronavirus. El índice sectorial en Estados Unidos, el S&P 500 Healthcare y su homólogo europeo, el Stoxx 600 Healthcare, se acaban de poner en negativo en el año con retrocesos del 0,7% y 2,8%, respectivamente, reflejando la pérdida de confianza de los inversores en un mercado cargado de cañones procedentes de la administración norteamericana de Donald Trump y un incremento de la competencia pocas veces antes visto en la historia reciente.

Esta tormenta perfecta que azota a la industria de la salud combina tres elementos devastadores: los aranceles trumpistas que buscan una defensa a ultranza de la industria estadounidense, el temido "precipicio de patentes" que amenaza con borrar 300.000 millones de dólares en ventas, y una presión regulatoria sin precedentes que está redefiniendo el negocio del medicamento.

El Gobierno de Estados Unidos aprieta, aunque de momento no ahoga. Tras meses de incertidumbre y anuncios airados frente a los micrófonos de medios de comunicación de todo el mundo, el acuerdo comercial entre Washington y la Unión Europea fijó un aranceles del 15% para los productos farmacéuticos europeos, rompiendo un compromiso de más de tres décadas que protegía el libre comercio de pastillas y viales.

Pero la amenaza (todavía) no se ha contenido. Trump ha advertido, a pesar de los pactos rubricados, que las trabas comerciales sobre las farmacéuticas podrían escalar drásticamente: "Impondremos inicialmente un pequeño arancel a los productos farmacéuticos, pero en un año -un año y medio como máximo- subirá al 150% y luego al 250% porque queremos que los productos farmacéuticos se fabriquen en nuestro país" declaró el republicano a la CNBC.

Más allá de la virulencia de sus palabras, el objetivo lo ha conseguido ya que la presión arancelaria ha desencadenado una carrera desesperada por relocalizar la producción. Las grandes farmacéuticas han anunciado inversiones masivas por un valor conjunto de unos 291.000 millones de euros en Estados Unidos, según datos de Bloomberg Intelligence. AstraZeneca lidera esta estampida con un compromiso de 50.000 millones de dólares hasta 2030 para ampliar su capacidad de fabricación local.

Las suizas Roche y Novartis lanzaron también ambiciosos planes de inversión en Estados Unidos. Roche, por su parte, ha preparado un contingente de 50.000 millones de dólares en cinco años, la creación de más de 12.000 empleos y la construcción de nuevas instalaciones en Carolina del Norte, Pensilvania e Indiana. El objetivo: convertir a Estados Unidos no solo en su mayor mercado, sino también en su principal base exportadora. Novartis, por su parte, ha comprometido 23.000 millones de dólares, con la construcción de siete nuevas instalaciones y la expansión de tres ya existentes, generando 1.000 empleos directos y 4.000 adicionales a través de su cadena de valor. La meta declarada es producir el 100% de sus medicamentos clave dentro del territorio estadounidense.

No obstante, el ajuste no es menor. Relocalizar las operaciones industriales puede llevar a estas compañías entre cinco y diez años y requerir inversiones superiores a los 2.000 millones de dólares por planta.

Pero los aranceles son apenas una parte del relato. La verdadera amenaza para la industria procede del Programa de Negociación de Precios de Medicamentos de la Ley de Reducción de la Inflación, que otorga al gobierno estadounidense poder para imponer recortes de precios de hasta el 79% en los medicamentos más vendidos. Así, Duane Wright, analista senior de Bloomberg, identifica a Gilead Sciences y GSK como las empresas que "pueden tener múltiples productos en la parte superior de la lista de gastos de la Ley de Reducción de la Inflación", estableciendo "el escenario para la selección en la próxima ronda de negociación".

El programa ya ha seleccionado sus primeras víctimas. "Medicare gastó 5.400 millones de dólares en Keytruda en 2023 y 1.900 millones en Opdivo", señala Wright, refiriéndose a dos de los medicamentos oncológicos más exitosos de Merck y Bristol Myers, respectivamente, que enfrentarán recortes de precios a partir de 2026. Con un potencial en bolsa de dos dígitos para sendos casos, Merck es, hoy por hoy, la preferida entre las dos por el consenso de analistas de FactSet. Sin embargo, la empresa ha perdido más del 30% de su valor en los últimos 12 meses "debido a la creciente preocupación de los inversores sobre su futuro post-Keytruda", recalca el experto de Bloomberg.

Paralelamente, las farmacéuticas están frente el mayor "precipicio de patentes" de su historia. Entre 2025 y 2030, casi 200 medicamentos perderán su exclusividad, poniendo en riesgo ventas por valor de 300.000 millones de dólares, esto es, el equivalente al 25% del mercado, según un análisis de Capital Cell. Este es un fenómeno que, según los expertos, "aterra a la industria" y el caso de la danesa Novo Nordisk -hace no tanto tiempo la empresa de mayor capitalización de Europa- lo ilustra.

En lo que va de año, las acciones del fabricante de los medicamentos contra la obesidad Ozempic y Wegovy, han perdido más de un 42% tras reducir por segunda vez en el ejercicio sus previsiones de crecimiento. "La reducción en las previsiones de ventas para 2025 se debe a unas expectativas de crecimiento más bajas para la segunda mitad del año", reconoció la compañía en un comunicado oficial. Tras la fuerte corrección, ostenta el mayor potencial del sector en Europa, del 30%, aunque por recomendación apenas ostenta el cartel de "mantener", lo que la coloca por detrás de otras opciones de compra para los expertos como la española Grifols, la suiza Lonza y la británica AstraZeneca.