Televisión

Luis Zahera y la emoción por Carlos Saura sostienen unos Goya que buscaron la sobriedad antes que la diversión

Habían avisado los presentadores Antonio de la Torre y Clara Lago: "Nosotros no somos graciosos". Desde luego la gala de los Goya fue intensa y emotiva pero no  divertida, salvo por contadísimas excepciones, chispazos como el de Luis Zahera cuando recogió su más que cantado premio al Mejor Actor Secundario por su impecable papel de gallego xenófobo en As Bestas, gran triunfadora de la noche: "Siempre quise matar un francés", dijo, emulando al animal que representa en la película de Rodrigo Sorogoyen. Podía haber dicho: "Siempre quise matar a quienes hacen galas de tres horas y media". Es un decir.

El aludido, Denis Ménochet, el descomunal intérprete de Malditos Bastardos, La Casa y la imprescindible Custodia compartida, es el tercer extranjero que gana en la categoría de Mejor actor, tras Benicio del Toro y Ricardo Darín. Ménochet recordó que As bestas habla "del amor de las mujeres frente a la locura de los hombres".  Antonio de la Torre, en uno de sus pocos momentos chistosos, se puso al lado del asiento que ocupaba el galo en el patio de butacas, y le preguntó: "¿Te aburrimos, francés?", emulando a Zahera en la película, que tiene esa frase.

Magnífica audiencia, del 23% de share y líder de la noche

No estaba hecha la gala para entretener, la verdad. Sin embargo, Antonio de la Torre y Clara Lago cumplieron, y la sobriedad, la emoción por el cineasta fallecido, la curiosidad por conocer a los ganadores, la presencia de grandes estrellas o la verbena de vestidos y el glamour lograron una estupenda audiencia, del 23% de share y 2.684.000 espectadores, siendo la gala más vista desde 2020, y mejorando en medio punto el dato del año pasado. 

El auditorio sevillano sufría una auténtica plaga de autoridades, lo cual es lógico, estando en año electoral. Fue a la capital hispalense Pedro Sánchez nada menos que con una vicepresidenta, Yolanda Díaz, dos ministras, Irene Montero y María Jesús Montero y, por supuesto el de Cultura Miquel Iceta. También estuvieron Feijóo y Moreno Bonilla, acompañados de sus mujeres. Muy bien que el cine sea apoyado pero lo terrible es que, con semejante tropa de políticos presentes, no les dispararan ningún dardo, ninguna broma, aunque sí hubo referencias en defensa de la Sanidad Pública, como la de Eulalia Ramón, la viuda del homenajeado, que agradeció al personal que atendió a Saura en sus últimos días su labor. Una lástima que no se emplearan a fondo los cómicos contra los políticos porque hubiera sido más animado.

Es cierto que el duelo por Carlos Saura obligaba. Carmen Maura, que no estuvo hace días en el homenaje a otro genio, Pedro Almodóvar, en Los Feroz, subió al escenario sevillano y tuvo unas palabras maravillosas para el cineasta que la dirigió en la imprescindible ¡Ay Carmela! hace más de 30 años, con la que se llevó uno de los 13 premios de aquella triste visión de la Guerra Civil, siendo aún hoy la segunda película más premiada de la historia de los Premios Goya. 

La primera media hora fue un precioso homenaje al cineasta fallecido la víspera de los premios y la emoción estaba a flor de piel, con su familia abriendo la noche para recoger el Goya Honorífico y leer el discurso que el colosal director oscense había dejado escrito antes de irse a los 91 años: "Lamento no poder estar con vosotros". La viuda y los hijos de Saura aguantaron al borde de las lágrimas un larguísimo aplauso, con el auditorio en pie que no terminaba de ovacionar a un de los gigantes de nuestra cinematografía. 

Uno de los momentos más bonitos de la noche se produjo cuando Telmo Irureta subió en su silla de ruedas a recoger el premio a Mejor actor revelación por su papel en La consagración de la primavera, porque la encargada de entregárselo era la actriz Elena Irureta, tía del intérprete. El galardonado explicó que su personaje es un guiño a la sexualidad de las personas con discapacidad: "Porque nosotros también existimos y nosotros también follamos", dijo sin pelos en la lengua.

Lola Flores tuvo su merecido homenaje también, como no podía ser de otra manera, en su centenario y en su Andalucía. Tras un vídeo con imágenes de algunas películas de La Faraona saltó al escenario Lolita.

La ganadora de un Goya a mejor actriz revelación (Rencor, 2002), primogénita del Pescaílla y la diosa jerezana nacida hace un siglo canto Pena, penita pena con arte verdadero. Lolita dio las gracias a RTVE, a Gestmusic y dijo que en el cielo su madre ya está bailándole sevillanas a Carlos Saura. Tiene duende esta mujer.

La preciosa humildad de Juliette Binoche brilla tanto como su mirada vidriosa. La poderosa actriz francesa recogió su Goya Internacional de manos de Isabel Coixet; la cineasta barcelonesa es amiga suya y la dirigió en Nadie quiere la noche hace ocho años. La bella actriz de El Paciente Inglés o Chocolat habló del "deseo ardiente" que le hace seguir adelante a punto de cumplir 59 años, 40 en el cine. Después de leer el discurso que llevaba escrito y de chapurrear un español tan chic como escaso tarareó el Por qué te vas, la canción de Jeanette incluida en Cría Cuervos, sutil homenaje a Carlos Saura, el otro gran protagonista de la noche al que dedicó su premio la estrella gala.

Me alegré una barbaridad cuando escuché el nombre de Laura Galán, la inmensa actriz de Cerdita que borda con su valiente interpretación de una cría víctima de gordofobia que sufre bullyng en su pueblo. Tiene más mérito aún su papel si tenemos en cuenta que la edad de la galardonada, elegantísima de negro, no es precisamente la de una adolescente. A sus treinta y tantos años, Laura Galán ha sido madre hace poco y declaró este sábado que espera que su hija no sufra nunca ataques como los que vemos en el thriller de Carlota Pereda.

Fernando Esteso, que cumple 78 años la semana que viene, entregó el premio al mejor corto. El humorista maño hizo un chiste sobre su altura (mide un metro y sesenta centímetros) y comentó que era lógico que le encargaran dar el galardón al corto… Luego ya más en serio recordó a otro aragonés ilustre Carlos Saura, y también al otro cineasta fallecido hace poco, el mallorquín Agustí Villaronga, que dirigió al veterano cómico maño en la comedia Loli Tormenta, rodada el pasado verano.

Joaquín Sabina y Leyva se llevaron el Goya por la canción de Sintiéndolo mucho, del documental de Fernando León de Aranoa sobre el cantautor, que celebra con este regalo su 74 cumpleaños este domingo y no estuvo en Sevilla. Es el primer Goya para el jienense y el segundo para Leyva, que ya se llevó en 2017 por La Llamada.

Fernando Méndez Leite, crítico de cine, realizador y presidente de la Academia dedicó por supuesto el principio de su discurso a su amigo Carlos Saura, del que dijo que estará en alguna parte en la preproducción de su película sobre la Guerra Civil, que tenía prevista el cineasta oscense 33 años después de Ay Carmela. Leite agradeció al presidente del Gobierno y al resto de autoridades su presencia, en especial a Antonio Muñoz, alcalde de la capital andaluza, que acoge y apoya el evento una vez más. Después pronunció un discurso "aburrido", como él mismo anticipó, en el que glosó la situación del sector. Lo mejor fue el anuncio de la creación por parte de la Academia del premio Elías Querejeta, en el décimo aniversario de su muerte. El donostiarra, fallecido en junio de 2013, fue uno de los más importantes pro hombres de nuestro cine y lanzó entre otros a Carlos Saura o a Fernando León de Aranoa, a quien produjo Familia, obra esencial de nuestro cine, allá por 1996, con Amparo Muñoz, Juan Luis Galiardo y Ágata Lys. Ninguno está ya.


El colofón que remató el triunfo de As Bestas con el premio a la mejor película corrió a cargo de las protagonistas de Belle Epoque, la película de Fernando Trueba que ganó el Oscar hace tres décadas: Míriam Díaz Aroca, Penélope Cruz, Ariadna Gil y Penélope Cruz, juntas, entregaron el Goya. Las tres últimas son sin duda actrices consagradas que representan lo mejor de la interpretación femenina. El western rural se llevó nueve premios en una gala "impregnada de Carlos Saura", en palabras de Carla Simón, directora de Alcarrás y gran perdedora de la noche. Alberto Rodríguez y su Modelo 77 se llevaron cinco trofeos. Cinco lobitos, de Alauda Ruiz de Azúa, se llevó tres premios: dirección novel, actriz protagonista (Laia Costa) y actriz de reparto (Susi Sánchez), que sufrió una aparatosa caída en el escenario.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud