Televisión

De la teta de Sabrina al culo de Pedroche: 35 años para retroceder desde la modernidad al postureo

Siempre recordaré a Hugo Stuven, uno de los genios de la televisión. Se lo llevó el puto covid en abril de 2021, días después de ingresar en el Zendal. El inmenso realizador modernizó RTVE y luego todas las cadenas en las que trabajó hasta el final de sus días, como aquellos Ratones Coloraos que le bordó al Loco de la Colina.

Huguito, tan buena persona como gran profesional, siempre fue por delante del viento. En 1987, en la época de Pilar Miró como responsable del Ente, se encargó de dirigir aquel especial de Nochevieja que ha pasado a la historia porque a una italiana exuberante se le escapó una de sus enormes tetas mientras hacía que cantaba cuando ya estábamos achampanados.

Hugo se moría de risa cuando le preguntábamos cómo de preparado estuvo aquello. Stuven y Pilar Miró fueron modernos, coherentes, creativos y divertidos. Y fueron honestos.  En 1987 aquello fue nuevo. Lo de Pedroche el sábado por la noche fue una horterada de vergüenza ajena.

35 años después de la teta de Sabrina y con el postureo solidario campando a sus anchas, lo más de la noche de fin de año fue ver cómo de desnuda iba la Cristina Pedroche con esa especie de gaviota de yeso medio tapándole los pechos, blanqueándole la fechoría. Pedroche es mucho más viejuno hoy que la teta de Sabrina en 1987, pero porque el show llegó cargada de hipocresía.

En vez de descojonarse como Hugo y toda España sin pudor ni más pretensiones, ella va de moderna y solidaria. Se piensa que nos vamos a creer que ella enseña el culo porque es un gesto a favor de la paz. Se considera la inventora de la teta como medio para conseguir notoriedad, seguramente porque no sabe quiénes eran Pilar Miró, Hugo Stuven o Eugène Delacroix. Pedroche es la libertad insultado la inteligencia del pueblo, guiándonos hacia la incoherencia. Es tan libre de vestirse o desvestirse como yo de descalificar, no su chabacano modelo, que se descalifica solo, sino su zafia excusa disfrazada de solidaridad con los refugiados para lograr, eso sí, el muy legítimo objetivo de ser campeona de audiencias en la última noche del año. Pero el fin no justifica insultar la inteligencia de los espectadores.

Hubiera sido mejor ir de frente: "Mire usted, si se come las uvas conmigo, va usted a verme hasta el alma, porque Antena 3 y la Coca-cola me dan una pasta gansa por salir casi en bolas". La otra opción es que el cocinero Chicote, en vez de ir de comparsa, nos haga, a eso de las doce, unas buenas recetas a base de uvas y lo haga desnudo, con el culo al aire, mientras suenan los cuartos, como hizo la presentadora vallecana. Ya sería la leche si nos anunciara que está embarazado.

Lo de menos es que el vestido de Pedroche de este año fuera antiestético o incomprensible. Lo cabreante es que para blanquear semejante ordinariez implicaran a los pobres refugiados. Pero bueno, a lo mejor le ponen a Putin el vídeo de Pedroche y para esta maldita guerra.

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