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Edwin Arrieta, de víctima a verdugo: el médico colombiano agredió y chantajeó a otro amante

Edwin Arrieta no puede defenderse. Por desgracia, el médico colombiano fue asesinado y descuartizado en Tailandia el pasado 2 de agosto, presuntamente, a manos de Daniel Sancho. El cirujano no puede hablar en su defensa pero la información aportada este lunes por una tercera persona en el programa de Sonsoles Ónega da un giro a la investigación. Luis, como se hace llamar el hombre que ha expuesto su testimonio en Antena 3, revela que él fue acosado, amenazado y chantajeado por el doctor. Denunció los hechos, que se remontan a 2005, tal y como recoge la fiscalía colombiana: "Me siento identificado con Daniel Sancho, yo también podría haberlo matado", ha dicho ahora.

Asegura que se conocieron en un bar y se intercambiaron el número de teléfono: "Yo me asusté cuando comenzó a elevar el número de llamadas. Llegó a llamarme hasta 140 veces al día". Luis le dijo a Edwin que no quería tener ninguna relación con él, ni si quiera de amistad, y todo empeoró: "Me chantajeaba con matarme, con hacer daño a mi familia, con montar un escándalo en mi trabajo...". E incluso llegó a agredirle físicamente: "Me ocasionó lesiones que me acarrearon días de incapacidad. Aquí tengo incluso la cicatriz de un mordisco...". Luis reconoce: "Me sentí identificado con Daniel Sancho, porque yo también podría haber matado a Edwin".

Se trata de un relato que cobra una vital importancia en el caso del chef español, pues refuerza su declaración sobre los motivos que le llevaron a asesinar a Arrieta. Daniel desveló a la policía que se sentía "en una jaula de cristal", que quería romper su relación con el cirujano pero él no se lo permitía. "Me obligó a romper con mi novia y hacer cosas que nunca pensé que pudiera hacer. Me amenazó con publicar imágenes nuestras y provocar un escándalo para hundir la reputación de mi padre, de mi familia".

Daniel Sancho se declaró culpable de haber matado y descuartizado a Edwin Arrieta el pasado 2 de agosto en la isla de Koh Panghan. Cinco días después, tras participar en la reconstrucción de los hechos, ingresó en la prisión de Koh Samui, donde permanece hasta el momento. La policía lo acusa de asesinato con premeditación, un delito que se castiga con la pena capital en Tailandia. Se espera que comience el juicio el próximo mes de enero.

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