Famosos

Isabel Pantoja da el cante en 'El Hormiguero' y se gana (ella dice que no) una propina de Pablo Motos

Más falsa que un euro de madera. Eso es lo que pareció este lunes Isabel Pantoja entrevistada por Pablo Motos. Sospechamos, pero no podemos afirmarlo, que el presentador tiró de tarjeta para estrenar temporada con un personaje de gran envergadura mediática pero que no cae bien a todo el mundo.

La madre de ese ser impresentable llamado Kiko Rivera es mejor negocianta que cantante, por lo que nos extrañaría que la trianera acudiera a hacerle el favor a la estrella de Antena 3 por muchas ansias de venganza que tenga contra Mediaset. Con las hormigas ya fuera  aseguraba que ella ha acudido "gratis", lo cual engorda nuestras sospechas de que alguna contrapartida tendrá la sevillana. Aunque solo sea por la fama que le precede y por aquello de excusatio non petita, accusatio manifesta: o sea, que la que se excusa de algo de lo que nadie le está acusando, se incrimina a sí misma. 

Pero Isabel Pantoja decepcionó. La blanqueadora de capitales, que levanta pasiones entre sus incondicionales, está de promoción de su gira y ejerció de artista, pero todos sabemos que lo que de ella interesa por encima incluso de su cancionero es su comentadísima vida personal, las relaciones con sus hijos, su sobrina, su hermano, su nuera, sus amores, pasados o futuros, y sus llantos porque, como decía el DJ que ella parió, Pantoja es sobre todo la viuda de España y su victimismo le ha granjeado más dineros que su música o sus películas (apenas un par de ellas y un Curro Jiménez con el padre de Rodolfo Sancho).

Isabel Pantoja es una de esas diosas del cuché esenciales en la sudorosa pero muy popular crónica social de este país, esta patria imposible de entender sin tonadilleras y toreros, entrecruzados en sagas, genes, alegrías, muertes, desamores y algo de caspa. Pero la fascinación mediática de Isabel Pantoja y las audiencias que levanta (millones, sin duda) son inversamente proporcionales en altura a los principios y valores que parece representar una cantante estupenda, para quien guste de su personal estilo, pero una ciudadana de moral justa, pesetera, impostada en sus apariciones públicas y con un historial que, como diría uno de nuestros queridos reyes, no podemos calificar precisamente de ejemplar.

"A mi nadie me tiene secuestrada"

Tampoco vamos a decir, como hizo el malnacido de su hijo, que sea mala madre. Pantoja montó este lunes su show y habló, claro. "A mi nadie me tiene secuestrada", sentenció. La folclórica remarcó que ha reaparecido tras unos años personales muy "duros", recordando de nuevo la muerte de su madre, Doña Ana, en septiembre de 2021, cuando tenía 90 años. Para ella tuvo unas palabras. "Mis hermanos y yo hemos estado hasta el último día de su vida cuidándola. Sigue siendo nuestra reina. Mi madre ha sido madre, una madre normal que quería a sus hijos uno por uno, como todas las madres del mundo. Las madres quieren lo mejor para sus hijos. Ella cuando se puso malita solo quería escuchar música. La mantenía viva. Se nos fue, pero yo sé que ella está. El disco es para mis fans, pero sobre todas las cosas me vais a permitir que se lo dedique a mi madre", clamaba en El Hormiguero.

Por otro lado, la intérprete de Marinero de luces confirmaba que permanece prácticamente recluida en Cantora por decisión propia, y no porque alguien (su hermano Agustín Pantoja) le impida salir a la calle: "Siempre he sido una mujer de mi casa, la bata de cola la dejo fuera. Yo estoy en mi casa porque quiero, no porque nadie me prohíba salir. A mi edad cualquiera me prohíbe a mí nada".

También tuvo tiempo de mencionar a las personas que la apoyan en su día a día. En este punto, ni una sola palabra hacia sus hijos: "A mis dos hermanos los amo por encima de todo. Tengo a mi cuñada, que es un cielo. Tengo unas amigas del alma. Mis fans son mi familia, todos. Yo los quiero. Cuando me abrazan es como si me dieran esa energía positiva. Me dicen que no llore más, que no me lo merezco, porque ya bastante he llorado y no me gustaría llorar más, hasta que me toque".

Pese a que acercó posturas con Kiko Rivera tras el último contratiempo de salud del adicto a las juegas (tal vez ex adicto), no hizo ninguna referencia a su pequeño del alma. Tampoco tuvo una palabra para Isa Pantoja, que la defiende como buenamente puede desde Telecinco. Sea como sea, Isabel sentenciaba con un dardo para quien lo quiera recoger: "Se tienen que arrepentir las personas que lo han hecho mal conmigo. Yo creo que no lo he hecho mal a nadie". Quitando a Hacienda, que somos todos, claro. Patillas a la mar.

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