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Tamara Falcó se somete a un tratamiento hormonal para ser mamá tras su boda: por eso ha engordado

Cuando Tamara Falcó tenía solo dos años, en el inicio de la Movida Madrileña, Pedro Almodóvar y Fabio McNamara sacaron una de sus canciones más horteras y deliciosas. Se titulaba Voy a ser mamá. Solo nos vale el título porque la letra del director manchego y su compañero de dúo no es aplicable a los planes de la hija de Isabel Preysler y Carlos Falcó

El mítico temazo del oscarizado cineasta, que vivía en 1983 sus días más golfos, decía así: "Voy a ser mamá, voy a tener un bebé. Para jugar con él, para explotarlo bien".

No decimos que Tamara vaya a explotar a su futura criatura como hace Ana Obregón aunque no apostaríamos dinero a que la prometida de Íñigo Onieva evitará que sus descendientes, si es que llegan, pueblen la portada de las revistas vía exclusiva, como les ha pasado a ella y a sus hermanos desde que recordamos.

Todo esto viene a colación de que, entre viaje y viaje para hacerse pruebas con el director creativo de Carolina Herrera (New York, New York), a menos de dos semanas de su boda con el infiel más arrepentido de la historia, la marquesa de Griñón "podría estar intentando Tamara quedarse embarazada". Lo entrecomillamos porque el condicional no es nuestro sino de nuestros admirados compañeros del programa Fiesta, ese que presenta los fines de semana Emma García en Telecinco. En realidad, ya dijimos nosotros el pasado 7 de enero que los propósitos de Onieva y Tamara Falcó para 2023 iban de negocios, boda anticipada y encargar un hijo. También contamos nosotros en abril (como puede leerse aquí) lo del tratamiento para ser mamá, pero ahora dicen en el magacín de Mediaset que la buena noticia es que la boda sigue adelante , que se van a casar, por muchas despedidas de soltero que haga el guapo del novio con sus amigotes, y por mucho que las amigas de la novia le digan que se está equivocando. Pero lo importante es que al programa que produce Ana Rosa Quintana les llega una información de "una persona muy íntima de Tamara", donde aseguran que la influencer, cocinera, contertulia, experta en exclusivas, diseñadora y demás trabajos bien pagados, "se está sometiendo a un tratamiento hormonal en la clínica de estimulación". Saben hasta el nombre de la clínica donde se está haciendo el tratamiento.

Y resulta que es que, a sus 41 años, una edad maravillosa, ella y su novio "quieren ser padres". Y hay más: eso es "lo que le ha producido ese aumento de peso por problemas de tiroides", añaden en la cadena de Alessandro Salem.

Paloma Barrientos, una de las contertulias del espacio, matizó, por si alguien pensaba al escuchar estas cosas, que estábamos ante un pecado o alguna cosa prohibida por la religión de Tami, que "lo que está haciendo Tamara está permitido por la iglesia". Nos quedamos más tranquilos. No sabemos ya si para hacer a la criatura deberán Íñigo y su novia que tener aquello que antiguamente se llamaba "relaciones prematrimoniales", cuando Isabel Presyler se casó embarazada de Chabeli, suponemos que tras hacer el amor con Julio Iglesias. Recordemos que la unión del hijo de Carolina Molas y la de la hermana mayor de Ana Boyer aún no ha sido santificada en el sacramento del matrimonio.

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