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El corazón partío de Alejandro Sanz: Rachel Valdés le da a probar de su propia medicina, el desamor

Alejandro Sanz quería decirle a su novia que no estaba bien: "Estoy triste y cansado", escribió hace una semana y el mundo tembló. Se habló de depresión y de una delicada situación económica pero en realidad estábamos ante un mal de amores. Este viernes adelantábamos en Informalia que Rachel Valdés le había abandonado. La artista cubana, compañera del cantante de Moratalaz desde hace cuatro años, es la causa del mal momento del músico.

Primero supimos que Rachel no le acompañó a durante su gira por Sudamérica pero ahora ha trascendido que el bajón anímico del cantante llega cuando la pintora ha dejado la residencia madrileña y se ha llevado hasta los cepillos de dientes.

No es la primera vez que Alejandro atraviesa por problemas sentimentales. Su divorcio en 2005 de la modelo mexicana Jaydy Michel, madre de su hija Manuela, coincidió con la muerte de su padre. Después, tras el chantaje de unos empleados, reconoció (en 2006) a su hijo secreto, cuya madre es la estilista portorriqueña Valeria Rivera.

Cuando vivió su divorcio de Jaydy lo pasó fatal. El desamor es ahora el principal problema del artista, sin perjuicio de otros conflictos, como la estratosférica deuda de 15 millones de euros de la que se habla.

Pero no parece que sean los problemas financieros los que han causado su tristeza, por mucho que sea víctima de un administrador de confianza, hermano de su ex representante, y presunto responsable de las irregularidades en las cuentas bancarias que manejaba. La falta de liquidez obligó entonces a Alejandro Sanz a vender sus mansiones en Miami y en Madrid.

Pero el cantante tiene un modo de arreglar esos problemas: su maravillosa música y su éxito en las giras, que llenan sus arcas. Este 3 de junio empieza en Pamplona su tour Alejandro Sanz En Vivo, que seguirá por otras ciudades españolas. Luego cruzará el charco y tocará en Puerto Rico, Miami, Houston, Washington, Nueva York y varias ciudades de California. No perdió la oportunidad el madrileño de pedir ayuda y promocionar su producto diciendo que saldrá adelante "con un poco de comprensión y apoyo en los shows".

Pero el verdadero problema tiene nombre: se llama Rachel Valdés. Ya no está con Alejandro Sanz. No se ha escuchado eso de "no hay terceras personas", aunque tampoco es seguro que no las haya. "Ella es muy discreta pero ha dado pistas de querer ser libre de amar a quien quiera", nos dice una íntima amiga de la época barcelonesa de Rachel, que vivió cinco años en la Ciudad Condal.

La artista cubana, veinte años más joven que el cantante, le ha roto el corazón. Como tantas personas, Alejandro Sanz no parece ser del amor para toda la vida. Desde su amor de juventud con Alba Molina, la hija de Lole y Manuel, hasta sus 14 de años con la psicóloga Raquel Perera, o su matrimonio con la mexicana Jaydy Michel, la historia sentimental del artista es de amores sólidos pero con fecha de caducidad. Para Alejandro, los únicos amores eternos son los que profesa a sus hijos. 

La diferencia ahora es que en otras ocasiones fue él quien dejó a sus mujeres con el corazón partío, mientras que esta vez parece que ha sido la modelo cubana la que ha encontrado una opción mejor que seguir con el intérprete madrileño. Dice El Mundo que ha sido él quien ha tomado la decisión de acabar con la tortura de una relación herida de muerte pero nos cuentan que "alguien ha puesto mariposas en el corazón de Rachel Valdés". "Puede que el pobre Alejandro esté probando ahora de su propia medicina", nos dicen. "El dejó a sus parejas y ahora parece que le han dejado a él", nos indican.

A la cubana le han atribuido relaciones con Mick Jagger, o  Alexander Delgado, cubano como ella y miembro del grupo Gente de Zona. Rachel es amiga de Marc Anthony, que fue quien le presentó a Alejandro Sanz en 2018 cuando aún estaba casado con Raquel Perera, que se había convertido en su mujer tras ser su asistente personal.

La artista plástica, graduada en pintura por la Academia de Bellas Artes de La Habana, estuvo casada con un abogado y representante de futbolistas, del que se divorció y es padre de su hijo Max, de 8 años. 

Su ex mujer, Raquel Perera, madre de sus hijos Dylan (2011) y Alma (2012), acaba de publicar un libro de autoayuda titulado Para que no te olvides, que explica cómo afrontar el sufrimiento. Puede que ahora le venga bien a Alejandro leerlo.

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