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Tamara Falcó y Onieva recortan gastos en su boda: nos colamos en El Rincón a comprobar cómo va todo

El palacio sigue siendo casi una ruina "no se hacen obras en el interior", nos dice nuestro espía. El diluvio de este lunes y las lluvias de los otros días han dañado el jardín pero "lo están arreglando" y "quedará muy bien" porque es "lo que verán los invitados", nos dicen. "Habrá una carpa barata y abierta" y "una banda anónima, aunque con Dj todo el tiempo", nos aseguran. "El jardín acogerá barras de copas, bien decoradas, combinaciones de flores en las mesas y baños portátiles para chicos y chicas", como adelantábamos en febrero. "No es una boda carísima", nos dicen. "Eso se explica porque Tamara Falcó e Íñigo Onieva son los que van a pagar la organización de su bolsillo", nos apuntan. "Se ve que están recortando gastos".

A menos de un mes y medio para la boda de Tamara Falcó y su prometido Íñigo Onieva en el palacio de El Rincón, los preparativos siguen a todo ritmo para que todo este perfecto el próximo 8 de julio.

Sin embargo no se están haciendo las obras con las que se suponía que se estaba restaurando esta mansión familiar del siglo XIX, heredada por Carlos Falcó de su tía Paloma Falcó y Escandón, que falleció sin descendencia.

Tamara es copropietaria de El Rincón junto con su hermano mayor Manolo y ninguno de los dos ha querido gastarse la suma requerida para remodelar la residencia en la que se han celebrado bodas, eventos, rodajes de series (como La Promesa) y películas, y donde se casó el marqués de Griñón con Esther Doña en 2017. De momento, tal y como adelantó este portal, siguen alquilando el palacio para el rodaje de La Promesa, la serie que ha renovado una nueva temporada con TVE.

Ni Tamara ni Manolo Falcó tienen claro todavía cuál será el destino de su palacio en un futuro, pero ahora han decidido volcarse únicamente en el jardín para celebrar la boda de la hija de Isabel Preysler. "No se hacen obras dentro", nos cuenta alguien de la organización. Los 400 invitados no tienen por qué entrar a nada en el interior, todo lo encontrarán en el jardín, que es dónde nos estamos volcando. Tamara, su madre y sus hermanas, dispondrán, por supuesto, de las habitaciones del piso superior, la parte privada de la casa, que no está tan deteriorada, para vestirse y arreglarse y en las que ha dado alguna mano de pintura para las fotos de Hola, con la novia vistiéndose, cuando la peinan, posando con su madre y hermanas, etc., como parte de la exclusiva, pero la fiesta en sí está diseñada para el jardín.

Un jardín maravilloso al que le están sacando el máximo partido, podando, cortando y replantando: "El diluvio que cae estos días, ha estropeado algunas partes, aunque todo se arreglará", nos explica nuestra fuente, que añade, que a pesar de la fama de los novios y la expectación que despiertan los Preysler Iglesias Falcó Boyer y la notoriedad de la complicada historia del vestido de la novia será una boda sencilla. "Habrá una carpa, pero no de las caras ni mucho menos. Es una carpa abierta, en la que no faltará una pista de baile y un escenario para la actuación de una banda, que no es precisamente conocida. No habrá ninguna actuación estelar de músicos famoso, pero sí un DJ animando la fiesta sin parar".

Loa organizadores se volcarán en la iluminación del jardín, que será espectacular: las barras de copas, cuidadosamente decoradas; preciosas combinaciones de flores en las mesas y baños portátiles para chicos y chicas. En definitiva, todo lo que necesita "una boda de verano" al aire libre, servida por el chef bilbaíno Eneko Atxa, pero no tan ostentosa como cabía suponer en el enlace de unos prometidos que gustan de lujos pagados en los rincones más exclusivos del mundo. ¿Será que Íñigo y Tamara tienen que correr con bastantes gastos del festejo, aunque tengan garantizada la jugosa exclusiva?.

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