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Bárbara Rey lo cuenta (casi) todo en la cadena que preside el hijo del Señor Lobo que limpiaba las andanzas de Juan Carlos I

Bárbara Rey hace caja. Siempre la hizo porque, por mucho dinero que recibiera para mantener silencio, lo gastaba, cubriendo necesidades, manteniendo a sus hijos y pasándolo bien en lugares caros como el casino de Marbella.

La ex amante de don Juan Carlos I concedió al productor Dani Écija su asesoramiento y permisos para rodar la serie de ficción que emite Atresmedia, inspirada en la historia de la vedette murciana con el domador Ángel Cristo y sobre todo en el largo, intenso, intermitente y sórdido romance (con espías de por medio) con el padre de Felipe VI.

Pero eso, por mucho morbo que tenga, es ficción y el ex marido de Belén Rueda tiene patente de corso en su relato porque ya avisa en la serie que cambia cosas para dramatizar la historia. Estos días, Bárbara Rey hace caja dando la cara, concediendo entrevistas como la de Risto Mejide en Cuatro, una de las cadenas de Mediaset, la cotizada presidida por Borja Prado, a quien el propio Risto en su día tachó de corrupto.

La paradoja de la historia, tan caprichosa, es que sea el boss del medio que emite el hijo de un personaje como Manuel Prado y Colón de Carvajal, quien actuaba como el verdadero Señor Lobo de las andanzas eróticas y comerciales de don Juan Carlos, limpiando todo lo que había que limpiar. 

Bárbara Rey, en el Chester de Risto Mejide, desveló algunos datos nuevos, tanto los relacionados con el tormentoso y violento matrimonio con Ángel Cristo, como los relativos al las grabaciones que ella misma le hizo en secreto al antiguo monarca durante sus citas íntimas.

Pero a veces no hay mayor mentira que las medias verdades. Una vez más, la totanera oculta o tergiversa algunos hechos sobre los que han escrito y aportado documentación reputados periodistas, avalados por testimonios como el del general Emilio Alonso Manglano, responsable de los servicios secretos españoles desde la Transición a la llegada de José María Aznar. Manglano vivió en directo la pasión extraconyugal del anterior jefe del Estado y Marita García (así llaman a la actriz en su casa), y fue el encargado de hacerle llegar los millones de dinero público con el que los españoles pagamos el silencio de la amante del rey.

Lo cuentan Javier Chicote y Juan Fernández-Miranda en El jefe de los espías (Roca Editorial, 2021), el libro elaborado con datos de las agendas de Alonso Manglano, director del Centro Superior de Investigación para la Defensa que desvela una parte de la historia de España, desde el 23-F y la caída de la UCD hasta el felipismo y la consolidación de José María Aznar.

La amiga traidora

Otro de los temas por los que Bárbara pasa de puntillas es por el robo de papeles, fotos y documentos, perpetrado por "desconocidos", que se produce en su casa mientras ella estaba en otro sitio, en compañía de una amiga. Después dedujo que esa amiga le había tendido una trampa para distraerla, hacerla abandonar su domicilio y que así los ladrones, en realidad agentes secretos, pudieran inspeccionar y buscar a fondo los documentos que pudieran comprometer a Juan Carlos I.

Nada de esto detalla Bárbara, aunque siempre se señaló como la amiga traidora a Cristina Ordovás, condesa de Ruiz de Castilla, muy bien relacionada con el rey Juan Carlos, y que estuvo casada con Juan de Goyeneche, ya fallecido, el aristócrata al que hirió gravemente un paquete bomba, dirigido seguramente a su esposa. El padre de Cristina, el general Manuel Ordovás, presidió el consejo de guerra celebrado en Burgos en 1970, en el que se juzgaba a 16 miembros de ETA por uno de sus primeros asesinatos, el del policía Melitón Manzanas.

No fue el único episodio complicado en el que estuvo implicada la amiga de Bárbara Rey. Hace cuatro años fue juzgada y condenada a dos años de cárcel, por el robo de un cuadro de Van Dyck que había pedido prestado a la galería Ansorena, para examinarlo en casa, dijo, y quizá comprarlo. Nunca lo devolvió ni lo adquirió y la obra apareció después en Zúrich. Ordovás alegó finalmente que se la habían robado en una mudanza.

No resulta extraño que este personaje haya estado mezclado en las tumultuosas vivencias de Bárbara Rey. Lo que sí llama la atención es que la entrevista de Risto Mejide a la vedette, en la que el padre de Felipe de Borbón no queda en buen lugar, se haya emitido en Cuatro, la cadena de Mediaset que ahora preside Borja Prado, hijo de quien fue amigo íntimo y testaferro del rey Juan Carlos, es decir, Manuel Prado y Colón de Carvajal.

El ingeniero, economista y escritor español Roberto Centeno González, que trabajó para empresas públicas como Enagás o la antigua Campsa, contó, tras hacerse responsable de la contratación de un cargamento de petróleo kuwaití, que el entonces Ministro de Hacienda Francisco Fernández Ordóñez le prohibió formalizar contratos de suministro de petróleo con Oriente Próximo explicándole que ese terreno estaba vedado porque estaba reservado para Prado. Así lo cuenta el propio Centeno: "Mira: ha estado aquí Manolo Prado, que se ha enterado de que estabas en Kuwait y me ha montado un pollo que no puedes ni imaginar; me ha dicho que Arabia Saudí y los Emiratos son exclusivamente suyos y que nadie más que él puede negociar ni un barril, así que ni se te ocurra volver a hacer nada parecido", le dijo Fernández Ordóñez, según relata.

"Era Juan Carlos I, a través de su representante y administrador privado Manuel Prado, quien tenía el monopolio de nuestros suministros extra durante la crisis del petróleo", señala el economista. "Hacienda pagaba por el petróleo lo que ponía en la factura, sin entrar en averiguación alguna y menos cometer la ordinariez de decir que se podía comprar más barato cuando el conseguidor era Prado". Todo el mundo sabe quién estaba detrás de Prado.

Le apodaban El Manco, porque había perdido un brazo, pasó unos meses en prisión, condenado por apropiación indebida y falsedad documental, en el llamado Caso KIO, un turbio asunto con dirigentes de Kuwait, donde Prado y Colón de Carvajal hacía de pantalla del marido de la reina Sofía. Prado y Colón de Carvajal ingresó el 26 de abril de 2004 en la cárcel de Sevilla para cumplir una condena de dos años por el caso Wardbase. La operación Wardbase investigaba si el pago a Manuel Prado y Colón de Carvajal de 2.000 millones de pesetas (unos 12 millones de euros) del Grupo Torras en 1992 fue consentido por el principal accionista del holding (la sociedad kuwaití de inversiones KIO) o si, como consideró el tribunal finalmente, fue ordenado por iniciativa de De la Rosa sin el conocimiento de la compañía. Apenas dos meses estuvo en prisión porque se le concedió el segundo grado por razones humanitarias.

Desafecto de los familiares de Manuel Prado con Juan Carlos I

Como responsable de Grand Tibidabo, fue condenado en 2008 por apropiación indebida a tres meses de prisión por la Audiencia Nacional en el caso de la descapitalización de la compañía catalana. El Tribunal Supremo ya le había condenado a un año de prisión por apropiación indebida en septiembre de 2007 por un desvío de dinero del Grupo Torras.

Desde entonces algunos de los hijos de Manolo Prado han sentido desafecto y cierto rencor hacia el Emérito, es decir, el hombre que no evitó la prisión de su padre. Hoy, Manolo Prado está muerto y Juan Carlos I vive a miles de kilómetros, de algún modo, refugiado en el Golfo Pérsico, el lugar de donde llegaron durante años lluvias de dinero gracias a los negocios con el petróleo.

La venganza de Borja Prado

Puede que Borja Prado no tenga ningún poder ejecutivo en la Mediaset que ha dejado Paolo Vasile, y que no haya podido "parar" la emisión de una entrevista, como la de Bárbara Rey, en donde se relatan hechos que el propio padre de Borja conoció y vivió muy de cerca. Para colmo, la entrevista la hizo Risto Mejide, quien llegó a tachar de corrupto en público a quien hoy es presidente de la cotizada, siendo ya consejero. O puede que Borja Prado se esté vengando por lo mal que don Juan Carlos se portó con su padre.

Frente a la lealtad inquebrantable de Manuel Prado y Colón de Carvajal hacia Juan Carlos I, llegando a ir a la cárcel y dar la cara por los negocios del monarca, nos encontramos con un capricho del destino, una prueba irrefutable de que la historia es caprichosa: es precisamente Mediaset, la cadena que preside Borja Prado, el hijo de aquel valido del Rey, quien expone hoy a Bárbara Rey, en prime time, con gran éxito de audiencia, dando detalles de los tejemanejes en los que el propio Colón de Carvajal actuaba como hombre del rey Juan Carlos, su Señor Lobo, enlace con los encargados de tapar las aventuras, obtener los fondos para pagar silencios, mantener limpia la imagen de un rey que entonces era sencillamente inmanchable, aunque hubiera que gastar muchos recursos y dinero público para sostener aquella imagen.

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