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Isabel Pantoja: una madre reaparece en los momentos más difíciles de un hijo

Kiko Rivera la llamó "mala madre" y otras cosas terribles. Lo hizo reiteradamente, para millones de espectadores y cobrando. Pero es su hijo. Aquel pequeño del alma que la tonadillera llevó en sus entrañas, fruto de su amor por Paquirri, la necesita más que nunca y ella no ha tardado en salir de Cantora rumbo a Sevilla para estar a su lado y cogerle la mano mientras se recupera del ictus que ha paralizado a toda la familia. 

Isabel Pantoja está dispuesta a olvidar de un plumazo todo el daño que le ha hecho Kiko en los últimos años: las denuncias, los insultos, las humillaciones, los ataques, las traiciones... Y no solo ella: Isa Pi, la hermana que hace solo unas semanas afirmó que jamás perdonaría a Kiko, ha sido la primera en aparecer este viernes en el hospital para verlo.

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Las dos se quedarán con las ganas, por el momento: Kiko Rivera necesita tranquilidad y ninguna de las dos se la aporta en estos momentos. De hecho, el DJ ha sufrido una crisis de ansiedad al saber que su madre se dirigía a Sevilla dispuesta a entrar en el hospital fuera de las horas de visita, como un elefante en una ferretería. El paciente ha dado orden a los médicos de que se lo impidan y sea su esposa, Irene Rosales, la única que pase a verlo. Lo ha confirmado ella: "Sí, claro, Isabel quería venir ya pero le he dicho que espere, lo verá cuando esté en planta porque ahora es mejor que esté tranquilo. Estará con él, claro que sí, es su hijo".

Si todo sigue bien, el DJ será traslado a planta durante el fin de semana y entonces sí, se producirá el reencuentro con su madre, a la que no ve desde que él mismo acudió corriendo a Cantora para consolarla por la muerte de su abuela, en septiembre de 2021. El ictus que sufrió Kiko en la madrugada de este viernes podría cambiar el rumbo de la historia, de la familia, una que ya estaba rota y en la que la paz parecía una utopía, pero solo el tiempo dirá si el acercamiento entre madre e hijo será más fuerte que las rencillas.

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