Casas Reales

La gran primavera entre Irene Urdangarin y su primo ingeniero: érase una vez una relación ejemplar

Irene Urdangarin, sus abuelos maternos y su primo-novio

Irene Urdangarin cumple 19 años la semana que viene y su primo tiene 25. Suman entre los dos 44 años (la edad de Ainhoa Armentia). Con tanta juventud a cuestas, Juan Urquijo y la benjamina de la infanta Cristina debieron mirarse como dos volcanes a punto de hacer erupción cuando hace días volvieron a reencontrarse en Madrid, después de cinco meses sin verse en persona. "No son novios, pero tienen una relación muy especial y estaban deseando compartir tiempo juntos", matizan a la revista Hola desde el círculo de estos dos tortolitos. "Estaban deseando", reza el principio de la frase. "Quieren tomarse todo con calma", aseguran después, como si las personas de sangre azul (tan dadas a la endogamia) estuvieran dotadas de un poder especial para controlar mejor la voluntad por encima del deseo, como si la mitad de los genes de Irene no los hubiera puesto Iñaki Urdangarin y una buena parte de su otra mitad no procedieran de Juan Carlos de Borbón o de la reina Isabel II de España, la de los Tristes Destinos.

No, los seres humanos en general y los Borbones en particular no estamos para lecciones de autocontrol. La Historia de los Borbones no es precisamente un manual de castidad, fidelidad y relaciones largas o de cuento. Y probablemente la culpa la tenga entre otras cuestiones el instinto por conservar la especie. Que se lo digan al padre de la estudiante, que ha tenido hasta la fecha a cuatro maravillosos hijos. Y no digamos si hablamos de la estirpe que le da a Irene su apellido más rimbombante. El santo varón que corteja a la prima, con sangre borbona también, es como ella el pequeño de su familia: hijo menor del empresario Lucas Urquijo Fernández de Araoz y Beatriz Moreno de Borbón-Dos Sicilias. Ellos sí, un ejemplo de familia.

Irene ya se prepara para su gran fiesta privada. Los 19 años hay que celebrarlos. Y más si hay amor efervescente. Un vestido, un maquillaje, una prima organizadora al estilo de Vitoria Federica y hasta un toque divertido del otro primo, el gran Froilán, son solo algunos de los ingredientes necesarios para un día inolvidable. Parece que fue ayer pero hace un año que Irene Urdangarin reunió en Ginebra a sus desestructurada familia para adornar su mayoría de edad y el final de sus estudios de bachillerato internacional. No podemos olvidar que su padre fue relegado a segunda fila. en medio de su ex mujer, Juan Carlos y Sofía, más separados que los polos, y la infanta Elena, tan alejada de Marichalar desde hace años.

Pero ni Victoria Federica ni Froilán (si es que va) serán los más esperados en la fiesta de esta princesa de 19 años: el más deseado será su Juan Urquijo, que "estará a su lado", según afirma Hola, que en estos casos es mejor que cinco fuentes de toda solvencia. Ya han tenido sus ratitos, como lo prueban esas imágenes saliendo, por separado, de un restaurante italiano en el barrio de los Jerónimos de Madrid, donde almorzaron el lunes, 27 de mayo. El ingeniero agrónomo, y su prima Irene no se conocen gracias a la alcahueta influencer de Victoria Federica de Marichalar (que compartió colegio con Juan en La Moraleja). Fueron Juan y Miguel, hermanos mayores de Irene, quienes acercaron a Juan a la pequeña, si bien los tortolitos se conocían desde niños (aunque se miraban de otra manera).

Juan, en la boda del alcalde de Madrid

Su padre podrá asesorarla si va a estudiar algo relacionado con los negocios y si estudia Eventos tiene a su prima influencer

Tras el paréntesis de voluntariado en Camboya, los planes de la hija del ex duque de Palma pasan por labrarse un porvenir, no vaya a ser que su abuelo materno no tenga herencia para ella o sea incapaz de enchufarla en alguna fundación que le pague una fortuna como hizo con su madre o con su tía Elena. Por si acaso tiene que trabajar (de verdad) para ganarse la vida, a finales de agosto, tras una merecidas vacaciones, Irene se trasladará al Reino Unido para hacer una carrera que no será, como se había apuntado, ni la de hostelería ni la de diseño de moda. Estudiar allí vale un ojo de la cara pero ella se lo puede permitir aunque su padre viva del subsidio de ex preso o lo que sea. Mamá o el abuelo mandarán el dinero que haga falta. La materia a aprender, una vez descartada la hostelería será un grado relacionado con negocios y eventos. De lo primero, su padre puede darle alguna lección. Y de los eventos, tiene el Cielo ganado solo con decir quién es. En Inglaterra estará arropada: su hermano Juan trabaja en Londres con Alejandro Agag, el yerno de Aznar que hizo aquella boda en El Escorial. Y Miguel conoce bien el ambiente: estudió Oceanografía en la Universidad de Southampton.

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