Casas Reales

Por qué la presencia de Juan Carlos I en el funeral de la reina Isabel II es mejor que su ausencia

El Foreign Office británico se dirigió a la Embajada de España en Londres para convocar a Felipe VI y doña Letizia al funeral de Isabel II, que se celebrará el próximo lunes 19 en la Abadía de Westminster. En la misma nota, se cursó la invitación a don Juan Carlos, como ex jefe de Estado, y a su mujer, la reina Sofía.

Fuentes consultadas por Informalia aseguran que tanto el Gobierno como la Casa del Rey conocían con antelación que el Emérito sería convocado y se decidió que la decisión de acudir la tomaría personalmente el padre del actual Monarca, como así se ha comunicado. Se dijo que la presencia del Rey Emérito allí sería incómoda para el Gobierno y para Zarzuela pero la realidad es que la ausencia sería peor y mucho más insólita. Lo explicamos.

Dado que la representación oficial de España estará encabezada por don Felipe, acompañado de su esposa y de Pedro Sánchez, el protocolo determina que don Juan Carlos estará distanciado de su hijo, aunque junto a doña Sofía. Eso significa que no es probable que veamos la fotografía de Felipe VI junto al rey abdicado, residente en Abu Dabi. Es evidente que el actual jefe del Estado no está cómodo con que se difundan imágenes con su padre. Tampoco parece agradar al Gobierno de Pedro Sánchez. Cuando Juan Carlos I estuvo en España, pasó por Zarzuela tras su gira por Galicia, y estuvo en palacio comiendo con su familia. Se supo que había hablado con Felipe, con el que estuvo varias horas reunido a solas, pero no se difundió ninguna fotografía.

No vemos a don Juan Carlos con su hijo desde enero de 2020, cuando coincidieron en el funeral de la infanta Pilar. Otra imagen nada deseable para la imagen de la Corona es la que podría obtenerse de Corinna Larsen si tuviera ocasión de acceder a Westminster, cosa que se antoja improbable, aunque la ex amante del antiguo monarca es toda una experta en colarse en lugares imposibles junto a compañías y personajes de alta alcurnia. Y no olvidemos que sus tentáculos y sus relaciones personales llegan muy arriba. No hace falta recordar que Corina Larsen tiene abierta una reclamación civil contra Juan Carlos que se dirime muy cerca de la abadía que acoge el funeral de Isabel II, en la capital británica.

Sin embargo, hay muchas razones para que don Juan Carlos esté en el funeral por la su prima lejana, Isabel II. Alfonso XIII, abuelo de don Juan Carlos,  se casó con Victoria Eugenia de Battenberg, hija de la princesa Beatriz, la benjamina de la reina Victoria. Isabel II condecoró al Rey don Juan Carlos con la Gran Orden de la Reina Victoria, de quien ambos son tataranietos.

Juan Carlos I fue el primer rey que se dirigió conjuntamente a los lores ya los comunes en el gran salón del Parlamento de Westminster. Años después, en julio de 2017, ya con Felipe reinando, Isabel II invitó al nuevo Monarca y ante el parlamento británico nuestro rey incluyó en su discurso esta cita: "Nos unen la estima y los afectos personales que ligan sólidamente a nuestras sociedades".

La cercanía entre las casas reales es más que evidente pero la cercanía entre Juan Carlos y Sofía con la fallecida reina Isabel y su marido era tal que cuando cuando nuestros reyes visitaron oficialmente el Reino Unido en 1986 no se alojaron en nuestra embajada sino en el mismísimo castillo de Windsor, y ésa es una decisión que solo puede aprobar personalmente la Monarca. En 1988 la reina Isabel y el duque de Edimburgo visitaron varias ciudades españolas correspondiendo la invitación anterior.

Por mucho que se anticiparan especulaciones sobre que no estaría en las exequias, el rango de don Juan Carlos, a pesar de su abdicación y de los escándalos que le mantienen a miles de kilómetros de España, se suma al parentesco y vinculación familiar del Emérito y no digamos de doña Sofía, con los Windsor, que en realidad son Sajonia-Coburgo, Gotha y Hannover. Para más inri, Felipe de Edimburgo, fallecido el 9 de abril del pasado año, era hijo del príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y de la princesa Alicia de Battenberg, y por tanto fue miembro de la Casa Real griega por nacimiento. La ausencia de doña Sofía y de Juan Carlos I tal vez hubiera sido más llamativa que su presencia. Si bien los reyes de España no acudieron a la boda de Carlos y Lady Di porque se sabía que su luna de miel pasaba por Gibraltar, la gran china en el zapato de las relaciones entre Windsor y Borbones, el cariño entre Isabel II y Felipe de Edimburgo con nuestra Familia Real ha quedado patente en varias ocasiones. Y no olvidemos dónde estudia la princesa de Asturias y futura Reina de España. ¿Se acercará ella o se escaparán sus padres a Gales?

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