Este verano está siendo ciertamente atípico en los mercados ya que no se está cumpliendo uno de los escenarios más básicos | Consulte aquí la cartera modelo de Ecotrader al completo.
En las últimas semanas ha habido un endurecimiento de las amenazas de guerra comercial entre las dos principales potencias económicas del mundo, lo que debería haber impulsado la volatilidad en la renta variable en unos meses de verano que también son reconocidos por traer repuntes de este indicador a causa de un menor volumen de negociación, algo que tampoco ha sucedido hasta el momento.
Sin embargo, no es la única anormalidad que se está dando durante estos meses estivales pues, pese a la clara incertidumbre que pesa sobre el futuro de las relaciones comerciales mundiales, ésta no se ha reflejado en un mayor apetito del inversor por los activos más seguros, conocidos como refugio, como es el caso del oro, que desde mediados de abril se deja un 10% (más de un 7% en lo que va de año), situándose en los 1.214 dólares por onza y rozándo así su nivel más bajo en 13 meses.
Las causas de este descenso son diversas. Por un lado, "mientras el dólar siga mostrando fortaleza, el oro se mantendrá deprimido en este entorno de precios", apunta Jesse Cohen, analista de Investing.com.
Y esta puede ser la tónica dominante si se mantiene el entorno de subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, "algo que parece probable atendiendo a las optimistas previsiones para la economía estadounidense para este año y el que viene", explican desde Wisdom Tree.
Cohen, de hecho, cree que "en este entorno de subida de tipos, tener oro es visto como un coste, no como una oportunidad".
Con todo esto, el atractivo del oro ha perdido fuerza y la demanda del metal precioso en los primeros seis meses del año ha caído a mínimos de 2009, según los últimos datos recogidos por el Consejo Mundial del Oro (WGC por sus siglas en inglés). En números, los pedidos de oro descendieron un 6% hasta las 1.959 toneladas por el desplome de los flujos hacia ETFs (un 46% menores con respecto al año pasado).
Entre los meses de marzo y junio el retroceso fue del 4% con una caída de la demanda procedente del sector joyero (el principal comprador de oro global) del 2%, sobre todo, debido a la debilidad del mercado indio. Por contra, la industria tecnológica requirió un 2% más de este metal. Por el lado de la oferta, esta ascendió un 3% hasta las 1.120 toneladas, por encima de las toneladas de oro demandado este trimestre.
La caída del precio del oro en el mercado no está resultando ser una mala noticia para todos ya que los cortos (aquellos inversores que toman prestado el activo para venderlo y posteriormente recomprarlo más barato) se están beneficiando de este comportamiento. Como explican desde UBS, "mientras las posiciones largas siguen descendiendo, las cortas han alcanzado máximos históricos [en 20,8 millones de onzas] después de duplicar la cantidad invertida a la baja en las últimas seis semanas, lo que muestra una clara falta de interés comprador".
El aspecto técnico tampoco favorece al oro en el corto plazo ya que "la cesión de los 1.240 dólares por onza supone un gran deterioro en sus opciones alcistas y confirma un patrón de giro bajista que apunta hacia los 1.110 dólares [un 8,5 por ciento por debajo del precio actual], que es el último soporte destacable desde el que podría tratar de reestructurarte al alza", explica Carlos Almarza, analista técnico de Ecotrader.