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Trump y Kim se citan en la Suiza de Asia: la isleta de Sentosa

Singapur, lugar donde se han citado el martes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder Corea del Norte, Kim Jong-un, es un pequeño país cuyo alto nivel de vida y tradición de neutralidad le ha ganado el apodo de la Suiza de Asia. Una realidad que le ha permitido acoger otros primeros encuentros entre enemigos en apariencia irreconciliables.

Además de su alto nivel de vida -casi 53.000 dólares es la renta per capita de sus cinco millones y medio de habitantes-, Singapur comparte con Suiza una política migratoria que en ocasiones raya con prácticas xenófobas, de acuerdo con agencias humanitarias.

Como la Suiza alpina, la Suiza tropical cuenta también con un orden social estricto y una normas ciudadanas de pulcritud extrema; en Singapur está prohibido la venta de chicles para preservar la limpieza de su entramado urbanístico, de corte futurista.

En contraste, sin embargo, con el pacifismo suizo, Singapur tiene uno de los Ejércitos mejor armados de Asia y su participación en las campañas bélicas de Afganistán, Siria e Irak ha puesto en cuestión la tradición de neutralidad que la ciudad-estado lleva a gala.

Un hotel con historia

La pequeña isleta de Sentosa es un apéndice de la isla principal empleado en su día como campo de prisioneros de guerra, y cementerio, por las fuerzas japonesas en la Segunda Guerra Mundial, hasta recibir el apodo de "la isla de la disentería".

Nada de eso existe ya en la superficie. Sentosa, cuyo nombre actual significa 'Paz y tranquilidad' y a la que solo se puede acceder por una entrada, alberga ahora un parque temático de Universal Studios, casinos, playas y su edificio estrella, el hotel Capella, uno de los lugares donde permanecerán ambos líderes y sus delegaciones.

El hotel, abierto en 2009, es un proyecto del legendario arquitecto británico Norman Foster, quien readaptó los antiguos barracones familiares donde vivían los oficiales de artillería británicos a finales del siglo XIX más un ala de creación propia que circunda las reformadas estructuras colonialistas.

Comprende 112 habitaciones, piscina, spa, todos los lujos que se le atribuyen a un hotel de su categoría, y la presencia esporádica de pavos reales que se pasean por su interior.

El lugar va acompañado de su propia leyenda: la posible existencia de plata enterrada por los oficiales británicos antes de la invasión japonesa. Malasia acabó recuperando parte de la misma, "pero se desconoce qué ha pasado con el resto y es posible que siga bajo el césped", según la web oficial del hot

Veinte millones de dólares

El proyecto de ley que ha sido necesario aprobar para albergar la histórica cumbre estima que el coste total del evento ascenderá aproximadamente a los 20 millones de dólares, la mitad de ellos destinado a seguridad. "Es un coste que estamos dispuestos a pagar por la estabilidad internacional", ha declarado este domingo el primer ministro, Lee Hsien Loong. "Desde nuestro punto de vista, es importante que la reunión tenga lugar, y que la reunión contribuya al desarrollo de una nueva trayectoria, una que conduzca a la seguridad y estabilidad de la región", ha manifestado.

Para el primer ministro es una oportunidad única para consolidar su estatus. "Esta reunión no solo revela cómo está la situación actual entre Corea del Norte y Estados Unidos, sino que dice muchas cosas de nosotros, como país", ha añadido durante una rueda de prensa recogida por el Straits Times.

"Simplemente, no podíamos decir que no", consideró, antes de volver a apelar al espíritu inculcado por el padre de la República: "Las circunstancias han apremiado, pero a base de esfuerzo, podemos hacer un buen trabajo".

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