Viaje a Colombia, el eje cafetero

Por Ignacio Vasallo | 8/01/2018 - 11:15
Paisaje del Eje cafetero. Imagen: Ignacio Vasallo.

El eje cafetero, situado en el centro oeste de los Andes colombianos es un modelo de explotación agrícola y de utilización turística. La belleza de su paisaje con hermosas colinas de un verdor infinito, entre montañas que llegan a los cinco mil metros, la facilidad de acceso, con buenas carreteras desde las tres ciudades vecinas que cuentan con aeropuerto, Manizales, Pereira y Armenia, el magnífico clima, con noches frescas en gran parte del año debido a la altitud, la extensa red de haciendas reconvertidas en hoteles y la sensación de seguridad, han convertido al eje cafetero en uno de los más deseados destinos turísticos del país, tanto para nacionales, como extranjeros. Desde Cali, tres millones de habitantes, se puede llegar por carretera a Armenia en algo más de dos horas y media Sin embargo desde Medellín y sobre todo Bogotá, el recorrido terrestre hasta el Eje consume bastante más tiempo. Una vez allí lo más recomendable es alquilar un coche para moverse por la zona.

A comienzos del siglo XX en esos altos valles andinos dominaba el árbol del caucho, pero la disminución de la rentabilidad recomendó pasarse al cultivo del café, como ya se hacía en la región de Santander y se hace hoy día en todas las zonas montañosas de Colombia, que es el segundo productor del mundo, tras Brasil. Hasta los años setenta no se alcanzó la extensión de cultivo de que tiene actualmente. A partir de creación de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia -FNCC- en los años veinte del pasado siglo, esta ha sido eficaz en lograr la estabilidad al servir los intereses de algunos latifundistas, pero sobre todo de muchos pequeños propietarios que explotan adecuadamente sus plantaciones, en un contexto de precios internacionales muy volátil. Sus campañas publicitarias con Juan Valdez son reconocidas en todo el mundo.

El Paisaje Cultural Cafetero, que incluye ciertas zonas del Eje , fue declarado en 2011 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Heliconias del Eje cafetero. Imagen: Ignacio Vasallo

El lugar más visitado, un millón de personas al año, casi todos nacionales, es el Parque Nacional del Café a 12 kilómetros de Armenia, otro proyecto de éxito de la FNCC creado en 1995, para preservar el patrimonio histórico y cultural de ese producto y que incluye un Museo que nos narra la historia del mismo desde sus llegada a Colombia, llevado por los Jesuitas en los años treinta del siglo XVIII, hasta nuestros días. En Calarcá, también en el área metropolitana de Armenia se encuentra el mayor mariposario de Colombia, mientras que el Jardín Botánico de la Universidad Tecnológica de Pereira cuenta con uno de los mejores orquidiarios del mundo. En la propia ciudad de Armenia se localiza el Museo del Oro Quimbaya, que reúne algunas piezas de lo que quedo en Colombia del fabuloso descubrimiento que tuvo lugar en esa región.

Hay que recordar que 136 piezas del Tesoro Quimbaya fueron regaladas en 1892 por el Presidente Holguin a la Reina Maria Cristina, tras haber sido expuestas en la Exposición Iberoamericana de ese año, por su labor como Presidente en el laudo arbitral por los lindes fronterizos entre Colombia y Venezuela y que actualmente están expuestos en el Museo de América de Madrid. Cada cierto tiempo los medios de comunicación colombiano y el Gobierno de turno solicitan la devolución asegurando que no fue legal.

En el corazón geográfico del eje cafetero se encuentra el Parque Nacional de los Nevados al que se accede desde Manizales y en el que resisten aun unos pocos glaciares y algunos volcanes activos como el famoso Nevado del Ruiz, que en su erupción en noviembre de 1985 causó 23.000 muertos en lo que fue, posiblemente, la mayor tragedia de ese país.

Además de paseos a caballo, o a pie es muy recomendable realizar la llamada 'Experiencia Combia Inspiración' en una de las haciendas cafeteras de mayor historia y en la que también se encuentra el hotel rural Combia. La experiencia consiste en un circuito por diversas estaciones en las cuales se van conociendo variados aspectos relacionados con el cultivo y tratamiento del café.

Los omnipresentes Jeep Willys de la Segunda Guerra Mundial se enmarcan naturalmente en el paisaje y convencen al visitante de que está participando en una película de aventuras. Una gran excursión.

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