Desmontando a Noruega, el país más feliz del mundo: todo nace del petróleo

Por Yago Gantes | 11:31 - 21/04/2017

Noruega ha conseguido la primera posición del Índice de Felicidad 2017, el ranking que cada año realiza Naciones Unidas. Es decir, es el país más feliz del mundo. Desde el nacimiento en 2012 de este ránking, los estados escandinavos han copado los primeros puestos y ante esta arrolladora felicidad el periodista Michael Booth decidió investigar. En su libro Gente casi perfecta desmonta parte de este supuesto júbilo y recoge datos como que "un tercio de todos los noruegos en edad de trabajar no hace absolutamente nada. Más de un millón de ellos viven del dinero del Estado, la mayoría es pensionista". Y todo se debe al petróleo.

El hermano pequeño (y menospreciado) de los países escandinavos, que se independizó de Suecia a comienzos del siglo XX, cambió su posición económica cuando en 1969 se descubrieron lo que serían unas colosales reservas de petróleo en los territorios noruegos del mar del Norte. Rápidamente, el país de solo cinco millones de habitantes se posicionaba como una de las naciones más ricas del mundo y en 2016 registró un PIB per capita de 64.000 euros, solo superado por Suiza y Luxemburgo.

Michael Booth profundiza en su libro en la idea de que el petróleo, y su buena gestión por parte de las autoridades de esencia socialista e igualitaria, es el motivo de la dichosa vida noruega. Sin embargo deja claro en una entrevista con Evasión que los escandinavos no sienten felicidad, sino "la satisfacción de la vida, o alegría". Y a lo que a lo que se refiere a felicidad 'hedonista', la puntuación "sería muy mala".

No obstante, este periodista británico que ha documentado sus viajes a lo largo de la península escandinava entiende que los noruegos tienen muchos motivos para ser felices: "Son muy ricos, no trabajan mucho, no se encuentran perturbados por guerras o desastres naturales, tienen grandes libertades y democracia, salud y educación gratuitas, gran estabilidad y tienen niveles relativamente altos de confianza mutua y para sus gobiernos e instituciones", dice.

De esta manera, Booth asume que la riqueza es una de las principales causas que explican la felicidad que sienten los habitantes del norte. Una postura que los propios escandinavos no aceptan. Meik Viking, director general del Instituto de Investigación de la Felicidad y autor del libro Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas, aseguraba a este medio hace semanas que el secreto de la felicidad de Dinamarca, el hygge, "no es el dinero". "El hygge debe ser barato y accesible para todos". A su vez, el agregado de comunicación de la Embajada de Dinamarca en España, Mikkel Larsen sentencia que el hygge "no depende del nivel económico de un país, consiste en buscar esos momentos que todos necesitamos para relajarnos con amigos y familia".

Pero a pesar de estas declaraciones, Michael Booth va más allá y asume que una de las principales razones que explican la actual admiración a la utopía escandinava se debe a que tras el choque económico global de 2008 que terminó en una profunda crisis a las naciones europeas mediterráneas como España, la "gente empezó a apartar la mirada del enfoque globalizado, altamente consumista e individualista que había causado en parte el colapso, y en su lugar se sintieron atraídos por las actitudes casi anticuadas de los escandinavos hacia las sociedades colectivas, su bienestar social, igualdad e igualitarismo".

El futuro de Noruega

Sea o no la riqueza fósil el motivo del júbilo noruego, Michael Booth entiende que la felicidad del país está asegurada. A pesar de los últimos descensos en el precio del crudo, Booth explica en su libro que el fondo de petróleo del país es "posiblemente el mayor logro individual de la Noruega moderna: la expresión definitiva de la autodisciplina y el control nórdicos, y un modelo de responsabilidad fiscal responsable". Asimismo, este británico casado con una danesa asegura que los noruegos "están tratando de diversificar su economía. Son un grupo resiliente y estarán bien. No estoy preocupado por ellos en lo más mínimo". Y añade: "Tienen un montón de oro".

No obstante, el principal problema que observa este periodista es el espíritu de las nuevas generaciones del país "que sólo ha conocido la prosperidad ridícula". Es más, Michael Booth recoge en su libro que "lo que he oído que todos quieren ser 'algo en los medios de comunicación' o abrir boutiques de cupcakes".

Contenido patrocinado

Otras noticias

Comentarios 10



Evasión en Twitter