"Hay que romper con la idea de que la joyería es un clásico"

Por Cecilia Moya | 6:00 - 29/04/2018 Actualizado: 18:00 - 29/04/18
Belén Bajo

Aunque sus raíces ahondan en el sector joyero, Belén Bajo nunca pensó que esto podría convertirse en su pasión.

Estudió Bellas Artes y, de forma inesperada, encontró la manera de plasmar su alma creativa en lo que hoy se ha convertido en su propia firma de joyas. No hay dos piezas iguales; el color, las formas y la gemología viven en cada una de sus creaciones, a las que ella misma define como "pequeñas esculturitas que te puedes colocar".

¿Cuál es el estilo de Belén Bajo?

Es algo que me ha sorprendido, porque siempre he pensado que sería enfocado a una mujer más como yo -moderna y desenfadada-, y luego he visto que a personas que no se parecen en nada a mí, también le gustan. Creo que la palabra que define mis diseños es alegría. En ellos, intento quitar seriedad, porque pienso que tiene más que ver con la juventud del espíritu que con la edad. Están hechas para gente que quiere darle un toque de alegría y energía a su aspecto.

¿En qué se inspira en sus diseños?

Tengo un estilo un poco propio que me viene de siempre, creo que es muy importante haber estudiado Bella Artes y ser una seguidora de todo lo que tiene que ver con movimientos artísticos, arquitectónicos, con el mundo de la decoración... Me puede todo lo que tiene que ver con el mundo natural: la gemología, los colores, las texturas... la palabra joyería en sí es lo de menos, a mí me gusta crear formas que luego se puedan poner, pero que de alguna manera son pequeñas esculturitas que te puedes colocar.

¿Qué joya aconsejaría para regalar en el Día de la Madre?

Yo, que me dedico a esto, siempre elegiría algo especial. Alguna piedra única, que no hubiera dos iguales. Hace poco hice unos pendientes exclusivamente para mi madre, elegí la forma, los colores, el diseño... todo según su gusto. Creo que es un regalo muy especial y único.

¿Una joya que nunca pase de moda?

¡Las mías! -bromea-. Un solitario de diamante se regalaba en el siglo XVI y sigue regalándose. Es como un icono del compromiso que no creo que pase nunca de moda.

¿Sigue siendo la joya una buena elección?

Para mí sí, totalmente. La joya es algo que llevas puesto y cada vez que te miras en un espejo te acuerdas de lo que ese objeto significa para ti. Además, a diferencia de un móvil, por ejemplo, es algo que vas a tener para siempre. Por supuesto, tiene una parte sentimental que no tienen otro tipo de regalos. El hecho de llevar algo puesto que sabes que dentro de 100 años lo podrá llevar tu nieta, tiene un valor muy especial.

¿Cuál es la situación del sector joyero en España?

Se está quedando, como pasa con casi todo, anticuado. Está la gente como yo que ve que hay que reciclarse en las nuevas tecnologías, marketing, tener tienda física y online, y moverlas, y luego los que se están quedando anticuados, que tienen una tienda que era de su abuelo y quieren seguir vendiendo de la misma manera, y esto sí que tiende a desaparecer. Hay que romper esa idea de que la joyería es algo clásico, hay que ir acorde con los tiempos. La idea del amuleto para embellecerse está desde el neandertal y continuará porque forma parte de nosotros.

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