Perdió un 3,8% ayer, lo que eleva sus pérdidas en bolsa hasta el 28% en el último mes La mayor acerera del mundo, ArcelorMittal, volvió ayer a recortar por segunda vez en el último mes sus estimaciones de producción en Europa, lo que llevó sus acciones a desplomarse hasta un 9 por ciento –cerró un 3,8 por ciento a la baja–, en nuevos mínimos del verano de 2016 –13,5 euros–, meses después de que las materias primas marcaran mínimos históricos. Desde que el pasado 6 de mayo la firma controlada por la familia Mittal realizara el primer tijeretazo en sus previsiones, en el mercado se ha dejado por el camino 5.300 millones de euros de capitalización, al desplomarse un 28 por ciento, la mayor caída de todo el sectorial europeo de recursos básicos. Además de la debilidad de la demanda, ArcelorMittal achaca la decisión a los altos costes que tiene la importación de su materia prima, el hierro, en el Viejo Continente. Por ello, rebajará la actividad inminentemente en dos de sus fábricas situadas en Dunkirk (Francia) y en Eisenhüttenstadt (Alemania). También, al final de este año hará lo propio en su centro de Bremen (Alemania) y ampliará el recorte inicial en Asturias."Es una decisión difícil, pero creemos que dado el nivel de debilidad del mercado, es lo más prudente. Esta medida es temporal y se desactivará cuando las condiciones del mercado mejoren", explicaba en la nota Geert van Poelvoorde, responsable de productos planos en Europa. La cuestión es que ArcelorMittal no es una firma cualquiera. Es la líder del sector a nivel global y el camino emprendido, acechado por la guerra comercial y por la ralentización económica, podría ser el prólogo de lo que sucederá en el resto de las acereras. La semana pasada British Steel entró en concurso de acreedores, y podría mandar al paro a 25.000 personas. El consenso de mercado rebaja ya este año un 40 por ciento la previsión de beneficios de Arcelor para 2019, cuando será de 2.500 millones, 2.000 millones por debajo de 2018. El deterioro en su recomendación es palpable, aunque todavía mantiene el consejo de compra. "Aunque la decisión es negativa tanto por volúmenes de producción como por costes –los fijos deben seguirse pagando–, puede contribuir a una recuperación de precios a medio plazo", opinan desde Berenberg.