Televisión

La historia real de '¿Quién es Anna?', el último fenómeno de Netflix sobre la estafadora Anna Delvey

Inspirada en el artículo del New York Magazine 'How Anna Delvey Tricked New York's Party People', de Jessica Pressler, la serie de Netflix, ¿Quién es Anna?, se centra en la investigación que una periodista, Vivian, realiza en torno al caso de Anna Delvey, una supuesta legendaria heredera alemana y estrella de Instagram que robó el corazón y el dinero de la élite de Nueva York.

La ficción de nueve capítulos está producida bajo el sello de Shonda Rimes (Anatomía de Grey, Scandal) y protagonizada por Julia Garner (Ozark, The Asisstant) y Anna Chlumsky (My Girl). 

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A través de la reconstrucción de su historia, y de sus entrevistas con la supuesta estafadora y los distintos afectados, la periodista trata de elaborar un perfil real de la mujer de la que todo el mundo habla y responder al fin a la gran pregunta: ¿Quién es Anna?

Qué es verdad y qué no lo es en '¿Quién es Anna?'

Anna Sorokin nació en 1991 en el seno de una familia rusa sin recursos que emigró en 2007 a Eschweiler, una pequeña ciudad a las afueras de Colonia (Alemania). La niña Anna no consiguió integrarse en su nueva vida. Era retraída, tenía dificultades con el idioma y no soportaba ser la pobre de la clase. En cuanto pudo, gracias al esfuerzo de sus padres (él trabajaba montando calefacciones y la madre, en una tienda de barrio), se mudó a Londres para estudiar la carrera de Arte en la escuela Central Saint Martins, pero tiró la toalla enseguida y se trasladó a París, donde había conseguido una plaza en prácticas para la revista de moda Purple.

Fue ahí donde cambio de apellido y empezó a presentarse como Anna Delvey, con el que llegaría a Nueva York para presentar a un grupo de inversores su idea de la 'Fundación Anna Delvey'. Era un club privado y una fundación de arte para la que quería alquilar la Church Missions House, un edificio histórico en Manhattan.

Comenzó a codearse con la élite neoyorquina (fiestas, viajes, exposiciones, hoteles de lujo, restaurantes Michelin), haciéndose pasar por una rica heredera alemana que colgaba en sus redes toda esa vidorra de lujo y glamour. Decía a todos que poseía una fortuna de 60 millones de dólares en un fondo fiduciario que de momento no podía tocar. 

Pero el castillo de naipes se iba a caer. Se alojaba en hoteles con tarjetas de crédito que no funcionaban; dejó deudas como la del hotel Howard (30.000 dólares, más de 26.000 euros), donde intentó pagar con cheques falsos o la del Beekman (más de 11.000 dólares, casi 10.000 euros). Finalmente, hizo lo mismo en el W New York Union Square; todos ellos la denunciaron.

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Lo que empezó siendo una acusación por varios cargos de hurto, menor y mayor, acabó destapando mucho más. La detuvieron en octubre de 2017 mientras estaba en un centro de tratamiento de adicciones en California. En el juicio, que comenzó a celebrarse en marzo de 2019, se le acusó de ocho cargos, entre ellos hurto mayor en segundo grado, intento de hurto mayor y robo de servicios y fue condenada a entre 4 y 12 años de cárcel. En febrero de 2021 obtuvo la libertad por buena conducta, pero un mes después el Servicio de Inmigración norteamericano la detuvo por tener la visa caducada y está a la espera de la deportación a Alemania.

Según ha desvelado Insider, Netflix ha pagado a Anna Sorokin un total de 320.000 dólares (unos 282.000 euros) para poder contar su historia... y ya ha usado parte de este dinero para saldar sus deudas: 199.000 dólares en la restitución a los bancos, 24.000 dólares en multas estatales y 75.000 dólares en honorarios de abogados. Después de pagar la restitución, los tribunales le permiten quedarse con la cantidad restante.

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