Firmas
No más ministros incompetentes: España necesita una Ley de Partidos eficiente
Joaquín Leguina
Cuando oigo a algún gobernante español la palabra "reformar", me echo la mano al monedero, porque estoy seguro de que se trata o bien de subir impuestos, tasas y precios o de echar a la gente al paro.
Sin embargo, aparte de la Ley de Transparencia, poco se ha hecho para regenerar la vida política, comenzando por los partidos políticos que, en verdad, están hechos polvo, con unas élites seleccionadas a base de cooptación y sin ningún respeto por el "mérito y capacidad". Una oligarquización que ha provocado un notable distanciamiento de sus bases sociales.
Por otro lado, la posición hegemónica de los partidos en la sociedad es claramente disfuncional, aparte de ser hoy uno de los principales problemas que tiene la democracia en España y una de las causas de la actual crisis institucional. Un caso paradigmático de esa invasión partidaria lo han constituido las cajas de ahorros, cuya gestión, politizada hasta el tuétano, ha terminado en desastre.
¿Y qué decir de la Función Pública? Invadida con total irresponsabilidad. Por ejemplo: hace unos meses, Montoro cambió la cúpula de la Agencia Tributaria sin que le temblara la mano; actitud que hubiera tumbado al Gobierno si tal cosa se hubiera hecho en Reino Unido. Estas cosas sí que necesitan reformas.
Por una Ley de Partidos
Por eso en España, donde existe una auténtica diarrea legislativa, falta una Ley de Partidos que ponga coto a estas invasiones y, de paso, desarrollar el artículo 6 de la Constitución, que obliga a los partidos a ser democráticos en "su estructura y funcionamiento". Y, ya metidos en harina, obligarles también a separar su propia burocracia de los cargos públicos.
¿Cómo? Exigiéndoles que en sus listas y en sus nombramientos al menos tres cuartos sean personas que hayan cotizado fuera de los partidos. Partidos que en sus élites no cuentan hoy con ningún Napoleón, pero sí con una mayoría aplastante de chusqueros. ¡No más ministros incompetentes!