Evasión
Descubrimos Texu, el bar del pueblo con restaurante en el que comerse Asturias
- Al frente se encuentran Fran Montes y Patricia Mera, quienes trabajan por colocar este espacio en un destino gastronómico
T. Ferrandis
En el corazón del Parque Natural de Redes, situado en el Valle del Nalón, se encuentra el concepto que ocupa hoy estas líneas, nacido el pasado mes de diciembre en Asturias. No tiene pérdida, está en la misma entrada por carretera a Ladines, una aldea a escasos minutos de Rioseco, la capital de Sobrescobio, uno de los dos concejos que forman el Parque Natural de Redes, Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
Nos referimos a Texu, con el asturiano Fran Montes en los fogones y su pareja, la madrileña Patricia Mera en la sala, ambos al frente del proyecto. Lo cierto es que es un restaurante que demuestra que la gastronomía puede convertirse en un refugio para quienes buscan volver a una vida más tranquila, alejada del ruido. En definitiva, dar vida a la España vaciada.
Con una capacidad para 25 comensales, han querido mantener el imprescindible y tan necesario bar del pueblo, el de toda la vida, además de poseer un comedor con un gran ventanal abierto al valle. De ahí que desde su apertura cuente con una clientela local, pero también con ese visitante que lo primero que hace al llegar a un lugar así es buscar ese rincón que da vida al enclave.
Texu es sencillo y acogedor, algo que nos entusiasma, así que es el lugar ideal para degustar el menú Llaiñes, en cuyos platos el cocinero reivindica una culinaria asturiana de producto. Los suyos son platos clásicos, reconocibles, de pocos ingredientes, ejecutados con oficio y con un respeto absoluto por la materia prima. Es decir, sorprenden los tomates de Llorio, la ternera Casina (IGP), el bonito del norte de las lonjas de Lastres y Tazones, el pitu de caleya y los guisantes cultivados en el concejo de Sobrescobio.
Productos todos que alimentan un único menú, que varía acorde a los que Fran encuentra en el mercado o a través de sus proveedores de confianza, pero mantiene una estructura similar: seis pases al precio de 40 euros. De hecho, es una propuesta pensada para todos los públicos, que conecta el concejo de Sobrescobio con la manera de entender el lujo gastronómico de cada vez más cocineros jóvenes como Fran.
Al echar un vistazo a la propuesta, que cambia constantemente, destacan elaboraciones como el paté de pitu y patu y la trucha de los Picos de Europa ahumada en casa. Y, ¡qué decir de los guisos! probad en vuestra visita el de jabalí con boniato y maíz encurtido y el rollo de bonito, sin duda, uno de los platos más emblemáticos del verano asturiano.
Delicias a degustar en una sala que miman Patricia y su hermano Julián, quienes apuestan por un servicio personalizado, que invita a volver.
En cuanto a la bodega, no faltan las sidras asturianas de nueva generación, así como los vinos emergentes de El Bierzo, Toro y Cangas del Narcea.