Energía

Europa se queda sola: EEUU se une a China y la India en el despertar del carbón y los objetivos climáticos se vuelven casi inalcanzables

  • El consumo de carbón ya está en máximos históricos
  • El giro de EEUU ampliando su uso ha cambiado el paso de la AIE y los expertos
  • Exxon cree que será imposible alcanzar los objetivos climáticos respecto a emisiones
Planta de carbón (iStock)

Álvaro Moreno

La descarbonización del planeta ya no es que avance al rumbo previsto. Hasta ahora, mientras Occidente abandonaba el carbón en favor de otras energías menos contaminantes, incluyendo aquí las energías fósiles, China y la India lo devoraban a espuertas para disparar su crecimiento a cualquier coste. Sin embargo, ya no es solo que los países emergentes (y China como potencia en ascenso) están apostando por el carbón y no tomando medidas contra él, sino que la situación entra en una fase muy diferente que altera por completo los objetivos climáticos. EEUU va a volver a apostar por el carbón como uno de sus pilares para hacer crecer su industria, mientras Europa se quede como única baluarte de su abandono sistemático.

El último en dar la alarma ha sido Exxon, el gigante petrolero, en un informe publicado este viernes. La empresa ha explicado que las emisiones globales se reducirán una cuarta parte para 2050, muy por debajo del objetivo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Para poner la situación en contexto, los precios del carbón llevan tiempo hundiéndose ante una gran producción, algo que ha dejado esta forma de energía más barata en comparación con otras como el gas, en particular con una infraestructura ya existente del siglo pasado y que no requiere grandes inversiones.

Esto es lo que ha provocado en buena medida que China e India aumenten la producción de energía basada en carbón los próximos años, de la mano de otros tipos de energía. En general, buscan aumentar sus suministros en todos los frentes. Sin embargo, estos países hacen un uso muy extenso de este material. En el caso de China, el carbón supone el 60% de su suministro y en el de la India es el 45,8% de todo su sistema. Esta evolución llevó a algo paradójico: a pesar de que el carbón haya reducido su consumo en Europa un 80% respecto a los años y un 7% en EEUU (donde representa un 20% del mix), el consumo mundial de este elemento se encuentra en máximos históricos.

Según los últimos datos de la AIE relativos a 2024, en aquel año se logró el récord de consumo de carbón en toda la historia de la humanidad, con 8.800 millones de toneladas a pesar del compromiso de eliminarlo. Sin embargo, la tendencia que reflejaba la AIE en su informe era clara: "En 2023 y 2024 el consumo de carbón seguirá superando los máximos de 2022". Para la institución, los avances de Occidente "se verán claramente compensados por el aumento de uso industrial de carbón en Asia". En EEUU y Europa," el crecimiento de la industria renovable ha puesto al carbón en declive estructural".

Esta dinámica ha cambiado por completo y así lo refleja Exxon en su informe. "Si el mundo intenta introducir a la fuerza algunas de las fuentes más caras demasiado rápido, habrá una reacción de los consumidores", declaró Chris Birdsall, director de planificación económica, energética y estratégica de Exxon, en una llamada con periodistas. "En las sociedades democráticas donde hay elecciones, estas tienen consecuencias. Podemos presenciar cambios políticos que luego puedan frenar el progreso". Esto es lo que habría pasado, según la empresa: que, ante esta situación, algunos países (como EEUU) hayan optado por volver al carbón como fuente de crecimiento. Especialmente en una era en la que se prevé que los centros de datos disparen la demanda energética.

En este comentario, la firma señala a lo que está ocurriendo en EEUU, donde se ha producido un giro de 180 grados. A pesar de que con Biden parecía que el clima tomaba el mando del discurso y se daría un movimiento hacia las renovables y descarbonización, Trump ha dado un viraje clave hacia una mayor producción de carbón y de la energía ligada a la materia prima, que representa el 41% de todas las emisiones globales de dióxido de carbono, según indica Ember.

En abril, Trump firmó una orden ejecutiva para "revitalizar la hermosa industria del carbón limpio". Esta orden establece que "debemos aumentar la producción energética nacional, incluyendo el carbón. Los recursos de carbón de Estados Unidos son vastos, con un valor estimado actual de billones de dólares, y son más que capaces de contribuir sustancialmente a la independencia energética estadounidense, con excedentes para exportar en apoyo a los aliados y a nuestra competitividad económica".

En su rueda de prensa posterior a firmar este documento, Trump indicaba que "estamos a punto de recuperar una industria abandonada". Según la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), se espera que la producción de carbón en el país aumente un 2% en 2025, alcanzando los 520 millones de toneladas. "Este incremento se atribuye en parte al aumento de la demanda de electricidad impulsada por el crecimiento de la inteligencia artificial y la fabricación, sectores que requieren una gran cantidad de energía. Sin embargo, se anticipa que la producción disminuirá en 2026 debido al cierre de plantas de carbón y al agotamiento de los inventarios de carbón" comentan desde AIE. Sin embargo, este retroceso de 2026 será solo un punto y aparte antes de una reactivación, cuando hasta hace no tanto parecía un camino lento pero seguro hacia la muerte de este modelo.

En su informe de este verano, la AIE considera que este puede ser el factor clave para el futuro del suministro, pues se esperaba que poco a poco se pudiera contener la voracidad asiática a medida que fueran entrando en el club de economías desarrolladas. Sin embargo, la realidad es que a esa demanda permanente se le une un gigante como EEUU que despierta. "A nivel mundial, los principales cambios regionales, en comparación con nuestra previsión de diciembre, se compensan entre sí. En China e India, la demanda será menor de lo previsto, pero esto se compensa con una demanda de carbón mayor de lo previsto en la Unión Europea y Estados Unidos. En consecuencia, se prevé que la demanda mundial de carbón aumente ligeramente en 2025".

Este giro es importante pues, hasta ahora, se esperaba un claro retroceso a partir de este año con el menor empuje de las economías asiáticas, un impacto que se ha dado la vuelta por el retorno de EEUU al ruedo de la materia prima más contaminante. "En Estados Unidos, se espera que la demanda vuelva a los niveles de 2024, y es probable que las medidas de la nueva administración para apoyar el uso del carbón y las tendencias del mercado del gas natural afecten las tendencias".

Esto provoca, según Exxon, que los objetivos climáticos se vuelvan prácticamente inalcanzables. "Estamos viendo que el mundo utiliza más carbón para la generación de energía y es una historia de disminución de la eficiencia de generación". Concretamente ven que el resultado será de una disminución de solo el 25% de las emisiones globales frente al 66% pactado por los países de cara a 2050.

En cualquier caso, creen que pese a estar muy lejos de los objetivos por culpa de este problema, la realidad es que se trata de una evolución moderadamente buena. "Por primera vez en la historia moderna, se proyecta que las emisiones alcancen su punto máximo y comience un descenso sostenido en esta década". En cualquier caso, el retorno del carbón en el corazón de Occidente provoca que el camino hacia el 'net zero' sea mucho más tortuoso de lo que parecía en un principio.