El primer asalto de Hacienda contra el negocio de las criptodivisas ha llegado justo en el inicio de la campaña de la Renta. Los requerimientos de información no distinguen entre sociedades anónimas y particulares. En este sentido, la petición de información sobre movimientos en cuentas afectaría a todos y podría interpretarse como una advertencia para que los contribuyentes lo tengan en cuenta de cara a la presentación de su declaración del IRPF. Aunque las criptodivisas no están clasificadas directamente como un activo, las posibles compras o ventas podrían haber generado plusvalías que los inversores deberían declarar. Aunque en este año la evolución del bitcoin y de otras monedas virtuales ha sido muy negativa, desde el nacimiento de la primera, el incremento de valor ha sido muy significativo, lo que podría haber provocado importantes ganancias patrimoniales a quienes hubieran invertido en esta moneda. Además de los operadores, los requerimientos de información también afectarían a las empresas que operan en el sector. A los intermediarios; en concreto, a casas de cambio, pasarelas de pago y empresas relacionadas con cajeros automáticos que permiten el intercambio de euros y criptomonedas, Hacienda habría solicitado información sobre las comisiones que cobra y también sobre los gastos en los que incurre. Esta información podría servir de base, además de para conocer exactamente los ingresos que logran estas compañías, para saber si el nivel de impuestos que abonan se corresponde con los ingresos y los gastos en los que incurren. Es un primer paso para cercar fiscalmente la operativa en este sector.