El superdomingo electoral y China, los 'rompepiernas' del calendario 2019

En las grandes carreras ciclistas, igual que en la inversión, ser gregario no siempre ayuda a ganar la competición, y una escapada a tiempo puede marcar la diferencia entre un buen año y uno excelente. Sin embargo, para vestirse el codiciado maillot conviene conocer bien el terreno que se pisa, establecer una estrategia y adaptarse a los obstáculos que se encuentren por el camino, muchos de ellos predecibles y, otros muchos, caprichosos.

En un año que se presenta, en apariencia, más llano que el anterior, con menos procesos electorales de peso que puedan influenciar a la bolsa española, como los que hubo en México y Brasil, lo cierto es que aún es difícil saber si 2019 será un año más de escaladores o de rodadores, pero lo que sí se puede intuir es que el vendaval del Brexit continuará arreciando. Lo que está claro es que el inversor cuenta con una ventaja en esta ocasión: se acabó el factor sorpresa de los bajistas. La entrada en 2018 prometía un año feliz de mercado, con crecimiento sincronizado en la economía mundial y en un momento cercano al final de ciclo, un contexto en el que las recompensas del mercado suelen ser altas. El inversor se preparó para una ruta con estas características, pero el año, sin embargo, ha terminado siendo un terreno lleno de baches, más propicio para recorrerse con una mountain bike que con la famosa Espada de Indurain. Al menos en este sentido 2019 promete ser diferente, con un inversor que ya tiene callos en las manos de tanto aferrarse al manillar y que está ojo avizor a los problemas que puedan llegar.

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