Economía

La crisis energética en China es muy grave: Pekín se rinde y empieza a importar carbón australiano

  • Se han descargado unas 450.000 toneladas de carbón australiano en puertos chinos
  • El regulador bancario chino ha pedido que se 'ayude' a las mineras y plantas chinas
  • El invierno está a la vuelta de la esquina y China no está preparada
Humo de las centrales eléctricas de carbón en Datong, provincia de Shanxi (China). Alamy

elEconomista.es

China ha comenzado a descargar en sus puertos una pequeña cantidad de envíos de carbón australiano a pesar de la prohibición 'no oficial' (debido al auge de la tensión entre ambos países) de comprar este producto a las mineras australianas. Este movimiento deja al descubierto la gravedad de la crisis energética que sufre el país (y se une a los problemas inmobiliarios), según varios expertos que siguen los flujos comerciales de materias primas en Asia.

Esos mismos expertos destacan que este movimiento de China deja a la vista la intensidad de la crisis energética a la que se enfrenta el 'gigante asiático'. Una crisis que está poniendo en juego el crecimiento de la economía china y el buen funcionamiento de las cadenas de suministro globales. 

Nick Ristic, analista de Braemar ACM Shipbroking, asegura en declaraciones al Financial Times que un puñado de cargamentos australianos que estaban haciendo cola fuera de los puertos chinos desde que entró en vigor la prohibición han logrado entrar en el muelle a finales de septiembre. Este experto asegura que se han descargado unas 450.000 toneladas de carbón.

La empresa de investigación energética Kpler ha corroborado esta información, pero matiza que han sido  un total de cinco barcos que esperaban en alta mar y que han descargado 383.000 toneladas de carbón térmico australiano en China el mes pasado.

El año pasado, Pekín ordenó a las empresas estatales de energía y las acereras que dejaran de importar carbón australiano de inmediato, en un golpe a la industria de exportación de carbón de 39.000 millones de dólares al año.

Australia envió 35 millones de toneladas de carbón térmico a China en 2020 y más cerca de 50 millones de toneladas en 2018 y 2019, según Argus Media, un grupo de evaluación de precios de materias primas. Después de noviembre de 2020, las exportaciones totales de carbón a la nación asiática se redujeron a "efectivamente cero", según Wood Mackenzie.

Racionamiento de energía

Pero desde entonces, las provincias chinas se han visto afectadas por un racionamiento de energía tan severo que en algunos lugares se ha restringido la actividad de las fábricas más intensivas en energía, lo que amenaza el crecimiento económico y la cadena de suministro global.

El martes, el regulador bancario y de seguros de China pidió a las instituciones financieras que sean más flexibles con los préstamos a las plantas de carbón "para garantizar que la gente pueda pasar un invierno cálido en sus casas". Este regulador también ha prohibido que los bancos retiren sus líneas de crédito a las plantas y minas que trabajan con carbón.

Lara Dong, director de investigación de energía y energías renovables para China en IHS Markit, asegura que la llegada de estos cargamentos australianos, probablemente, no es una señal de un cambio de política más amplio (la tensión entre ambos países lleva subiendo desde hace bastante tiempo). "Lo veo como una señal de relajación de la política, no parece significar una gran diferencia en las importaciones de carbón de Australia", sostiene.

La escasez, que también ha afectado a algunos hogares, se ha acelerado en las últimas semanas en gran parte por la escasez de suministro de carbón a nivel global y el aumento de los precios nacionales e internacionales. Esto ha hecho que la generación de energía a base de carbón no sea tan rentable debido a los controles de precios en China, lo que está desincentivando a las plantas a generar toda la energía que necesita el país. 

El contrato de carbón más negociado en la Bolsa de materias primas de Zhengzhou estuvo ha rozado estos días nuevos récords tras dispararse más de un 75% en el último mes.

Varias provincias chinas han pedido en los últimos días un aumento de las importaciones de carbón de Indonesia, Rusia y Mongolia. Los informes de aduanas publicados este lunes revelaban que la provincia china de Zhejiang había traído su primer envío de carbón térmico desde Kazajistán. Sin embargo, este es un problema global, por lo que las importaciones solo aliviarán en parte la crisis.

Las importaciones no son la panacea

Dong cree que no está claro si las importaciones serán la cura definitiva para los problemas de energía del país. "El carbón es muy caro ahora. El gobierno está fomentando las importaciones, pero quién pagará?".

Los envíos de carbón desde Indonesia, el mayor proveedor de China, han aumentado drásticamente la semana pasada. El carbón indonesio de calidad media estaba cambiando de manos a un precio récord de 166,5 dólares la tonelada, el nivel más alto desde que Argus comenzó a evaluar el carbón de Indonesia en 2004.

Aunque las mayores mineras de carbón de China se han comprometido a aumentar la producción y hacer todo lo posible para ayudar a superar la crisis energética, los analistas no creen que puedan responder lo suficientemente rápido cuando el invierno ya está a la vuelta de la esquina.

Goldman Sachs recortó la semana pasada su pronóstico de crecimiento de China para 2021 hasta el 7,8% desde 8,2%, citando "presiones a la baja significativas" por la escasez de energía.

Una tormenta perfecta

Las señales contradictorias del gobierno también han contribuido a la crisis. Las autoridades del país están implementando las denominadas regulaciones de "control dual" destinadas a disminuir tanto el consumo de energía como la intensidad energética. Esto ha generado incentivos que las regiones no han logrado coordinar.

Las provincias han estado compitiendo para cumplir con los estrictos objetivos de consumo según las reglas, pero un gran número de ellas no ha logrado alcanzar los objetivos en la primera mitad del año. Ahora, las restricciones son muy rígidas y duras en muchas provincias en un intento por recuperar el tiempo perdido y cumplir con los objetivos de Pekín.

El año pasado, Xi Jinping, presidente de China, prometió las emisiones de carbono en China tocarían techo para 2030 y que el país alcanzaría la neutralidad de carbono para 2060.





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