Ese loco mundo de las decisiones

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De vez en cuando nos vemos en la tesitura de tener que reflexionar para hacernos esas transcendentales preguntas acerca de si hemos alcanzado nuestras metas, si somos felices, si estamos en el camino que queremos o si nos sentimos realizados en el trabajo y en nuestra vida personal. La rutina diaria y el acomodo en esa zona de confort de la que todo el mundo habla pueden hacer que no avancemos y que la frustración invada nuestro día a día. Provocando de esta manera, que tus decisiones no estén rociadas del coraje necesario para buscar tu “dorado”, tu sueño o tu motivación. No hay que olvidar que todo lo que sucede en nuestra vida es resultado y consecuencia de nuestras decisiones. ¿Quieres obtener resultados diferentes? Pues empieza por tomar decisiones diferentes ya que si sigues haciendo siempre lo mismo vas a conseguir el mismo resultado. Hay que evitar llegar a ese punto de no retorno en el que te das cuenta de que no has vivido la vida como realmente querías o habías imaginado bajo la cálida sombra de tu recuerdo.

Si de este periodo de crisis podemos sacar algo en positivo es que está permitiendo que muchas personas se replanteen su vida y reinventen su camino, a veces motivado por un estancamiento profesional (¿hay algo más frustrante que estar 8 horas al día en un trabajo que no te motiva?) y otras muchas por una causa de fuerza mayor como puede ser un despido laboral. Momentos reflexivos en los que te paras, levantas la cabeza y observas con retrospectiva los pasos dados analizando al mismo tiempo dónde has llegado y dónde te gustaría estar. Las oportunidades no surgen por sí solas, hay que tomar decisiones para que florezcan. Sí, así es.

Cuando la mochila metafórica de nuestra existencia se va llenando cada día más con obligaciones y responsabilidades, es el momento de amarrar firmemente y dirigir las riendas de tu vida, porque si no lo haces, más alejado estarás de esa anhelada vida plena. Si tú no decides quien quieres ser, alguien lo hará por ti, no lo olvides… La frustración y el estrés son males endémicos en nuestra sociedad. Cuantas más opciones tenemos más nos frustramos por no conseguir lo que queremos: una gran casa, un buen trabajo, un cochazo… Deberíamos centrarnos en potenciar  y maximizar nuestra vida, optimizarla de tal manera que sea posible alcanzar nuestra mejor versión. Hay que intentarlo al menos.

Muchas son las razones que nos impiden avanzar, pero la más común se da cuando no tomamos decisiones, y lo que es aún peor, cuando no elegimos la decisión acertada. No sé si te has percatado, pero para evolucionar y progresar en la vida es necesario tomar decisiones, y algunas más que otras marcarán nuestro futuro. Son decisiones que se convierten en un punto de inflexión, en balizas que señalan puntos relevantes y estratégicos en tu vida y que por lo general se suelen repetir cada 7 años. La vida de una persona por lo general está dividida en ciclos de 7 años.

Eres la persona que eres en el momento actual por todas las decisiones que tomaste en el pasado. Incluso estás leyendo este post porque decidiste hacerlo en detrimento de otras muchas acciones. Decidir es por tanto elegir. No te fustigues por las opciones no elegidas. Cada vez que pensamos en tomar una decisión y luego seleccionamos otra se van generando enésimos universos alternos. Realidades irreales donde otro yo decide aceptar algo inicialmente rechazado. Los universos alternos se producen debido al libre determinismo que tenemos todas las personas. Pero no nos engañemos, nunca podremos alcanzar y linkear esos universos múltiples a no ser que seas el Dr. Bishop. Sé consecuente por tanto con tus acciones mirando siempre hacia delante y no te arrepientas de decisiones ya tomadas, simplemente aprende de los aciertos y de los errores para poder tomar nuevas, diferentes y mejores decisiones cada vez.

Las decisiones vitales por lo general tienen que ver con el ámbito profesional o personal, donde tienes que sopesar y elegir entre tus propósitos, entre lo que es correcto ahora o lo que quieres para un futuro. Es difícil sin duda, pero repito nuevamente, estamos en la obligación de tomar decisiones. Cuando toca decidir a nivel profesional hay que valorar qué es lo que realmente quieres y cuáles son nuestras prioridades, compaginando estas inquietudes con una vida personal. Esta dupla decisional va a significar tener que sacrificar y dejar marchar oportunidades. Es complicado dejar marchar pero hay que ser coherente cuando tomamos decisiones. Siempre. Equivocarse no es malo, para nada. Por ejemplo para llegar de un punto X a un punto Y no siempre sabremos o podremos elegir la línea recta como opción viable, pero quizás, pasar por un punto intermedio Z sea lo mejor, y nos permita llegar al punto final con unos niveles mayores de realización personal y profesional. Tomar buenas decisiones requiere por tanto conocerse a uno mismo, y sobre todo de estrategia, si sabemos dónde y cómo queremos estar en unos años hay que dar pasos firmes en esa dirección.

¿Existe entonces una receta mágica para elegir correctas y buenas decisiones? Yo no soy el más indicado para aconsejar en este punto, pero si tengo claro que esas decisiones que marcarán tu yo futuro, tienen que estar impregnadas por tu personalidad, por tu esencia, con tus valores como fiel estandarte y como no, de escuchar a los que saben. No te fíes del engañoso cortoplacismo y sobre todo no decidas en caliente, deja espacio al análisis y a la reflexión. Primero lo importante después lo urgente.

Alcanzar un estadio de satisfacción en todos los ámbitos de tu vida será el fiel indicativo de que las respuestas que has ido dando a esas preguntas vitales han sido las correctas. Avanza en tu vida y toma decisiones meditadas hacia quien quieres ser. A veces te costará, dudarás, te sentirás perdido, pero una vez hayas pasado ese Rubicón en forma de incógnitas estarás un paso más cerca de tu plenitud decisional y personal.

Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer nada y arrepentirse”. (Nicolás Maquiavelo)

 

 

4 pensamientos en “Ese loco mundo de las decisiones

  1. Muchas veces no nos planteamos ninguna de estas preguntas hasta vernos saturados en todos los ambitos de la vida. Seria una buena idea revisar lo que hemos hecho y lo que queremos en adelante.

    • Muchas gracias por tu comentario Alber. La verdad que ese análisis de la ecuación de la vida es necesario en momentos transcendentales.
      Un abrazo y gracias por leer el post.

      Aitor

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