Las empresas zombis se han triplicado en España desde 2007, pero no es un fenómeno exclusivo del país. Los manguerazos de dinero barato durante años del BCE han permitido que haya compañías sin rentabilidad que sobreviven a base de refinanciar deuda. Afectan negativamente a la productividad del sector privado y suponen una bomba de relojería para el crecimiento económico ante la expectativa de subidas de tipos. l Las empresas zombis están lastrando el crecimiento de Occidente

Los zombies no sólo pertenecen a la ficción también al mundo económico. Los académicos utilizan el término para referirse a empresas que no son rentables y que solo sobreviven a base de refinanciación de su deuda.

El Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés), el organismo que coordina a la mayoría de bancos centrales de todo el mundo, tiene hasta una definición de estas compañías. Son empresas con más de diez años de vida, que cotizan en bolsa y cuyos costes financieros superan los resultados de explotación.

No es la única institución ni expertos que ha abordado el tema. En definitiva, son empresas cuya deuda se come los beneficios que tengan. Muertos vivientes que destruyen capital.

Con Europa, por fin, dejando atrás la crisis económica y creciendo a velocidad crucero, las empresas zombis son una bomba de relojería para la recuperación del continente. Ante el período de crecimiento prolongado que se espera, también se intuye una subida de tipos sostenida en algún momento, lo que provocará que la fiesta de refinanciaciones con la banca toque a su fin.

"La zombificación del sector privado es un riesgo para el nivel de vida futuro", explica Klaas Knot, gobernador del Banco Central Europeo y jefe del banco central holandés, al The Wall Street Journal.

La última crisis ha dejado a miles de empresas en Europa con un elevado endeudamiento que todavía se ha elevado más gracias a nuevos acuerdos de refinanciación con los bancos o ampliaciones de capital a la desesperada. De momento, se ha evitado el impacto financiero de las quiebras de estas empresas, pero los expertos advierten de que afectan a la economía real porque tiran a la baja los precios del sector en el que operan, crean barreras de entrada para competidores más sanos y dejan un reguero de impagos a los proveedores.

Alrededor del 10% de las empresas de Francia, Alemania, Italia y España encaja en la descripción de empresa zombi para el BIS. En 2007, el porcentaje era del 5,5%. La situación es más complicada para España e Italia. Según la OCDE, la proporción de compañías que están muertas pero continúan con su actividad se ha triplicado desde 2007. Un problema que se magnifica por su influencia en empleo. Solo en el país transalpino dan trabajo al 10% del total de ocupados.

El origen de la epidemia

Los expertos que han estudiado el problema atribuyen la causa a la política monetaria del BCE de tipos cero y estímulos para salir de la crisis. Es el efecto secundario del dinero barato para los bancos, a los que le sale más cuenta alargar la agonía de las empresas con problemas de deuda que asumir en el balance la quiebra de la misma.

Con el estallido de la crisis financiera en 2008 se produjo una sequía de crédito en Europa. Los bancos no prestaban dinero, lo que no tardó en trasladarse en un parón de la actividad económica. El BCE decidió aumentar la liquidez del sistema con dinero barato para que la fluidez crediticia volviera a la economía. Gran parte de los miles de millones de los que se aprovecharon las entidades financieras fueron destinados a refinanciar la deuda de compañía a bajo coste, con lo que se esquivó el impacto de las quiebras empresariales en un momento en el que los bancos necesitaban aumentar la solvencia con urgencia.

El Bundesbank publicó recientemente un estudio en el que concluía que las medidas adoptadas por el BCE a partir de 2012 comprando deuda en el mercado habían ayudado a estabilizar a los bancos e impulsar el crédito, pero los préstamos se canalizaron a empresas ya endeudas con la propia entidad. Era rotundo al afirmar que la iniciativa no había tenido efectos positivos sobre la creación de empleo y la inversión.

En EEUU, el sector naviero ha sufrido esta plaga tras años de crecimiento la crisis en el precio de materias primas provocó una sobreoferta de buques. Todavía muchas compañías arrastran la deuda que les sirvió para crecer y aguantar el ritmo que exigía el mercado naviero antes de que estallara la crisis global. "Las compañías zombis se financian con facilidad al 2% porque los bancos consiguen obtener margen en las operaciones", afirma Basil Karatzas, consultor naviero.

Cómo se propaga

El sector es importante para entender la propagación de la epidemia zombi en Europa. Las navieras alemanas han sufrido el mismo problema que las de EEUU pero ninguna se ha ido a pique y el nivel de deuda es igual de elevado. Moody's calcula que sobre las principales compañía sobrevuela 26.000 millones de dólares de pasivo tóxico.

Para las entidades es más sencillo mantener la respiración asistida en las empresas con problema que afrontar las pérdidas ocasionadas en préstamos millonarios. El problema alimenta la sombra de la duda sobre la solvencia de la banca europea.

En Italia la tasa de morosidad se sitúa alrededor del 15% y se calcula que los activos tóxicos se elevan a más de 400.000 millones euros, el terreno propicio para que la epidemia zombi se propague. En España, ha sido un clásico en los últimos años la refinanciación de la deuda del sector inmobiliario. Hasta el punto que las grandes inmobiliarias (Martinsa Fadesa, Nozar o Reyal) han entrado en concurso de acreedores o los bancos han asumido el control de los grupos (Metrovacesa o Colonial) para relanzar las compañías.

Outbrain