En los consejos de administración de las 1.085 empresas que más venden en España sólo hay un 6,6 por ciento de mujeres. El dato es preocupante. No ya porque significa que en el tejido empresarial español reinan la discriminación y la desigualdad de sexos -contrarias a los más elementales derechos constitucionales-, sino por el desperdicio de talento de gestión. Casi 40 años después de la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral en nuestro país, resulta increíble que sólo seis de cada 100 reúnan la capacidad suficiente para sentarse en un consejo. Buena parte de este "techo de cristal" que soportan las mujeres para acceder a las cúpulas de las empresas se alimenta de la propia sociedad, que ve normal que cobren en España un 20 por ciento menos que los hombres por hacer el mismo trabajo. Muchos todavía piensan que ellas no dedicarán tanto tiempo al trabajo porque deben cuidar también de sus familias y por eso no están dispuestos a facilitar que los dos sexos puedan compartir las labores del hogar y conciliar el trabajo y el tiempo libre en términos de igualdad. El cambio de esta cultura machista tardará años en llegar. Mientras cala desde la escuela, lo mejor es ir introduciendo poco a poco y con prudencia normas como la Ley de Igualdad y hábitos como el de que los analistas consideren mejorables los consejos que no tengan mujeres, en la medida en que no aprovechan como debieran todo el talento disponible. Las mujeres competentes también deben echar una mano y ser más visibles. No sólo las que aparecen siempre en la prensa y en los foros. Por suerte o por desgracia, ya se sabe que, como decía Woody Allen: "El 80 por ciento del éxito consiste en exhibirse".