Greg Smith, antiguo vicepresidente, intenta lucrarse al contar su experiencia en el bancoDe nuevo, esta semana Goldman Sachs vuelve a sonar fuerte en los medios de comunicación patrios y no por méritos propios. En esta ocasión han sido dos de sus antiguos peones los que han provocado que la firma capitaneada por Lloyd Blankfein se flagele como nadie, según reconocía el propio consejero delegado durante una entrevista concedida a la CNBC. Al fin y al cabo, un exdirector de la compañía, Rajat Gupta, fue sentenciado el miércoles a dos años de cárcel y una multa de cinco millones de dólares por filtrar información privilegiada al gestor del fondo Galleon Group, Raj Rajaratnam. Por otro, Greg Smith, un disidente del consagrado banco, convertía su paso por Goldman Sachs en un libro, cuya carnaza fue destripada ya hace meses en un editorial publicado en el New York Times donde denunció como el banco trataba sus clientes como simples y meras "marionetas". De nuevo en el punto de mira Una vez más, el prestigioso banco vuelve a lidiar con dos asuntos que ensucian de nuevo su reputación. Cierto es que, en el caso de Gupta, Goldman Sachs fue más bien víctima que verdugo. De hecho, cabe recordar como las filtraciones del exdirector del banco y gestor de la consultora McKinsey & Co, provocaron que Blankfein tuviera que sentarse a declarar como testigo durante el juicio que finalmente ha condenado a Gupta, de 63 años, a dos años de cárcel. Si dejamos de lado uno de los casos de tráfico de información privilegiada más importantes de los últimos años en EEUU, Goldman Sachs ha tenido que enfrentarse esta semana a la publicación del libro "¿Por qué abandoné Goldman Sachs?: una historia de Wall Street", donde Smith, antiguo vicepresidente de la compañía, intenta lucrarse al contar su experiencia a bordo del banco. Aún así Blankfein reconoció que probablemente el polémico editorial y su posterior libro, provoquen que Goldman "mejore como compañía" tras llevar a cabo una "exhaustiva y profunda" investigación interna sobre las acusaciones. Así, parece que el banco ha perfeccionado el arte de la crítica interna, según se desprendió de sus palabras, ya que como bien reconoció Blankfein, "nadie se flagela mejor así mismo como Goldman Sachs".