Televisión

El Sálvame de TVE arrastra su audiencia al abismo: José Pablo López deberá sacrificar a su número 2

El presidente de RTVE y Belén Esteban, su apuesta para las tardes de La 1

Sara Tejada

Éxitos y aciertos como The Floor, el concurso de Chenoa, o el Futuro Imperfecto de Buenafuente, no compensan ni justifican la inexplicable continuidad de La Familia de Tele, que ha pasado a ser un absoluto escándalo nacional. Ni siquiera la polémica de Eurovisión, el televoto, los de Israel y Melody han opacado el desastre de las tardes de La 1. Otros programas que van razonablemente bien, como el nuevo Mañaneros, o Las Malas Lenguas marcan datos aceptables pero el Consejo de Informativos de TVE ha abierto una investigación a los programas de Javier Ruiz y Jesús Cintora ante las numerosas quejas de los profesionales de la casa y recuerdan que "deben separar claramente la información de la opinión y ajustarse a los criterios de rigor, independencia, pluralismo, neutralidad e imparcialidad".

Hace un año, Óscar Cornejo y Adrián Madrid ficharon a Sergio Calderón, exdirectivo de Mediaset y actual número 2 de José Pablo López en TVE.

Pero en lo que no es fácil encontrar discrepancias es en el futuro de La familia de la tele: el Sálvame de La 1 no sale del fondo del abismo. El útimo test, la audiencias de este viernes, confirma todo: mantiene sus tramos en un 6,4% y un 6,5%, y eso que van sin publicidad y arropados por las exitosas telenovelas Valle Salvaje y La Promesa. María Patiño, Belén Esteban y el resto de los rostros de Sálvame, recogidos por RTVE después de que Alessandro Salem se diera cuenta de que estaban agotados, están erosionando el rendimiento de espacios consolidados como Aquí la Tierra, que se resiente del fracaso del magacín vespertino. En contra, buena parte de los trabajadores de TVE, la crítica, sindicatos, los periodistas de RTVE, la erosión de imagen de la Corporación Pública, las polémicas por gastar dinero público (por ejemplo) en pagarle 12.000 euros mensuales de nuestros impuestos a Isa Pantoja y sobre todo unos datos de audiencia y unas curvas que gritan sin matices la palabra: "¡Rechazo!".

Los espectadores que "huyen" de La 1 cuando les quitan sus telenovelas para meter a Patiño y a Benita Maestro Joao pidiendo a Kiko Matamoros que les enseñe el trasero

Eso es lo que proclaman los espectadores que "huyen" a diario de La 1 cuando les quitan sus telenovelas para meter a Patiño y a Benita Maestro Joao pidiendo a Kiko Matamoros que les enseñe el culo para adivinarle el futuro. Es literal. ¿Esa es la tv de todos?

A estas alturas, el otro fracaso de José Pablo López de lanzar un magacín vespertino, aquel La Plaza de Jordi González, ya había sido fulminado de la programación por su baja audiencia. La diferencia es que aquel engendro lo producía TVE y detrás de este incomprensible reciclaje del universo Sálvame, desechado por Mediaset, están Óscar Cornejo y Adrián Madrid produciendo: es decir, los creadores de Sálvame y los que fueron hasta hace poco jefes de Sergio Calderón, número 2 de José Pablo López y responsable de Contenidos de TVE. No sabemos hasta cuándo resistirán los actuales responsables de la Corporación Pública con este costoso desastre en antena pero no sería de extrañar que José Pablo López, antes de rectificar tan estrepitoso error y asumir responsabilidades, utilice el comodín del despido de Sergio Calderón, ofreciendo su cabeza y usando al ex Mediaset y de Fabricantes Studios para salvarse él. Otra opción es que caiga el propio José Pablo López. Pero antes gastará el otro cartucho.

El intento de resucitar el espíritu del extinto universo Sálvame en RTVE se ha convertido en el mayor fracaso televisivo del año. El magacín vespertino La Familia de la Tele, impulsado por José Pablo López y producido por los creadores de Sálvame se hunde semana tras semana en audiencias. Y eso a pesar de contar con todas las ventajas posibles: sin pausas publicitarias, con un lanzamiento que supuso un gasto descomunal, que resultó un caos, promociones constantes, apariciones de Belén Esteban en la final de la Copa del Rey, María Patiño y la ex de Jesulín en La Revuelta (que ya no les quiere), o haciendo el previo de Erovisión, y arropado por dos de las telenovelas más exitosas del momento, Valle Salvaje y sobre todo La Promesa.

El problema va más allá de los números. El bajo rendimiento del programa, encabezado por María Patiño, Belén Esteban y otros rostros desechados por Telecinco, ha empezado a erosionar la audiencia del sólido Aquí la Tierra, espacio que hasta ahora funcionaba como un colchón eficaz para la franja informativa. La debacle recuerda el batacazo de otro proyecto fallido de José Pablo López: La Plaza, el magacín de tarde presentado por Jordi González que fue retirado tras escasas emisiones por su paupérrima audiencia.

La diferencia entre ambos desastres es significativa: mientras La Plaza era una producción interna de TVE, La Familia de la Tele es una apuesta externa producida por Fabricantes Studios, la nueva productora de Cornejo y Madrid. Precisamente ellos fueron jefes directos de Sergio Calderón, actual número 2 de José Pablo López en RTVE y máximo responsable de los contenidos de la cadena pública. Esta conexión, sumada al historial reciente de fracasos, ha encendido todas las alarmas en la Corporación.

La situación en la franja vespertina se agrava por la nula capacidad de La Familia de la Tele para conectar con el público tradicional de La 1. A diferencia de Telecinco, donde Sálvame logró durante años fidelizar a una audiencia propia con su estilo provocador y emocional (antes de acusar un notable desgaste antes de su fin), la fórmula parece fuera de lugar en una cadena pública que aspira a mantener un perfil editorial distinto. El reciclaje del formato, lejos de resultar fresco o innovador, transmite una imagen de agotamiento y dependencia de ideas caducas. Comienza a ser patético.

El prime time de los viernes sigue siendo un campo de minas para TVE

Y como si no fuera suficiente, el prime time de los viernes sigue siendo un campo de minas para RTVE. El estreno este viernes de la serie Weiss & Morales tampoco ha conseguido remontar el vuelo: apenas un 8,9% de share y 940.000 espectadores, frente al 21,9% y 1.773.000 seguidores de Tu cara me suena en Antena 3, que domina con holgura la noche más competitiva de la semana (De Viernes resiste por encima del 11%). En este contexto, crecen las especulaciones sobre la viabilidad del equipo directivo actual. Aunque José Pablo López ha evitado hasta ahora asumir públicamente los errores de estrategia, fuentes internas de RTVE no descartan que utilice como cortafuegos la salida de Sergio Calderón, su hombre de confianza, como forma de proteger su propia posición.

No sería la primera vez que un error de programación se convierte en un ajuste interno. RTVE ha demostrado en el pasado que no tiembla ante la necesidad de tomar decisiones drásticas cuando la audiencia da la espalda de forma sistemática. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo. Ni los datos justifican la continuidad de La Familia de la Tele, ni el coste de imagen para la cadena ni la guerra interna que se ha montado en RTVE permiten sostener indefinidamente un proyecto con resultados tan desastrosos que no defiende ningún crítico ya. La única explicación a la continuidad del formato con estos datos es la incapacidad de José Pablo López para rectificar porque debe pensar que para él, personalmente, le supone un coste mayor rectificar que parar la sangría. Otra cosa es que estén ganando tiempo para ver dónde recolocar a los guiñoles que han contratado: dándoles un espacio los fines de semana o en otra franja.

Pero los hechos son tan tozudos como los datos: la combinación de decisiones erráticas, apuestas cuestionables y vínculos personales dentro de la dirección de contenidos ha generado un cóctel que amenaza con estallar. La televisión pública no solo pierde espectadores, sino también credibilidad, y el coste reputacional podría ser más difícil de reparar que el simple reemplazo de un programa.

Con la franja vespertina hundida (salvo en la parte de las telenovelas) y el prime time de los viernes en caída libre, entre otros muchos problemas (como la guerra interna), RTVE se enfrenta a una de sus peores crisis en años, y todo apunta a que José Pablo López deberá elegir entre rectificar el rumbo o sacrificar peones (¿a su número dos?) para evitar que la presión le alcance de lleno. Porque a estas alturas, lo único que parece claro es que La Familia de la Tele no tiene salvación.