A pesar del descuento para salir a bolsa calculaba que la entidad mejoraría rentabilidad en dos añosNo dudó de su balance ni de su viabilidad, por lo que "no se da una imagen falsa al inversor" Los informes de los peritos del caso Bankia, que detectan múltiples errores contables y anomalías en las cuentas de la entidad y en su salida a bolsa, contrastan con la opinión manifestada ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu por los representantes del Banco de España durante el pasado verano. Así, el que fuera director general de supervisión del Banco de España hasta finales de octubre de 2012, Jerónimo Martínez Tello, afirmó que a cierre del año 2011, cuando la EBA realiza el segundo test de estrés a la banca, el Banco de España consideraba que la cobertura del riesgo de la entidad que presidía Rodrigo Rato era superior al deterioro, e incluso se situaba por encima del nivel de cobertura de BBVA y del Santander. Las cuentas de ese ejercicio, el de 2011, fueron las que se negó a firmar Deloitte, frustrando el segundo plan de Rodrigo Rato para reforzar la entidad y precipitando su salida. Fueron después reformuladas por el equipo de José Ignacio Goirigolzarri, para dar unas pérdidas que rondaban los 3.000 millones de euros frente al beneficio de 309 millones, y en el que uno de los pilares de ese baile de cifras fueron las mayores provisiones realizadas. Más rentable en dos años El ex máximo responsable de supervisión también declaró ante Andreu que el descuento del 75 por ciento aplicado a las acciones en la salida a bolsa, en julio de 2011 hacía que las potenciales rentabilidades de BFA disminuyeran, pero que pensaron que Bankia tenía recorrido para mejorar su rentabilidad en dos años. La explicación de Martínez Tello sobre la fe del Banco de España en la salida a bolsa con ese nivel de precios contrasta con un informe enviado por Bankia a la Comisión Ejecutiva del Banco de España que, según los peritos, afirma que "descuentos por encima del 40 por ciento del valor teórico contable del banco cotizado pueden cuestionar la solidez del proyecto". Según calculan los peritos judiciales, inspectores del Banco de España pero que actúan con independencia, si el precio se hubiera fijado a valor contable, BFA hubiera retenido el 80,97 por ciento de Bankia, manteniendo el valor contable en 13.152 millones de euros. Sin embargo, el descuento aplicado supuso que BFA redujera su participación al 52 por ciento y que el valor teórico contable bajará a 8.446 millones. "En consecuencia", afirma el informe, "se realizó una transferencia de valor contable a los nuevos accionistas de 4.706 millones y del 28,975 por ciento de todos los beneficios futuros". La pérdida de valor era evidente, aseguran los peritos, para los accionistas de BFA, para sus acreedores y para el Frob, que por entonces había ayudado a BFA con la suscripción de preferentes convertibles por valor de 4.456 millones de euros. No es hasta octubre de 2011, tres meses después de la salida a bolsa, cuando en el Banco de España empiezan a surgir dudas, según relató Martínez Tello, por los efectos que pudiera tener en la entidad el recrudecimiento de la crisis. El ex alto cargo del Banco de España asegura que esas dudas se hicieron más fuertes en el primer trimestre de 2012, pero que como respuesta a esa situación el grupo BFA trabajó en dos frentes diferentes. Por un lado, la contención de costes y generación de ingresos, y por otro, la "fusión inversa". En relación a si había dudas sobre si el grupo podía devolver las ayudas del Frob, Martínez Tello declaró que la primera reunión con Rato se produce en octubre de 2011, pero que, en su opinión, se toman las medidas adecuadas desde BFA/ Bankia, al relanzar la rentabilidad de la entidad y simplificar su estructura. También afirmó que en ningún momento les preocupó estar dando una imagen falsa al inversor, porque en el Banco de España no hay ninguna duda sobre el balance ni sobre la viabilidad. Martínez Tello explicó que esas dudas se limitaban a la rentabilidad de Bankia. La opinión es diferente sobre BFA. Según Martínez Tello, las dudas de Deloitte se concentraban en la matriz y no en Bankia. El Banco de España compartía esa preocupación sobre BFA. También recordó ante el juez de la Audiencia que la preparación del segundo plan de Rato se acelera por el comunicado del FMI, que señala a Bankia, lo que en opinión de Martínez Tello fue "una señal pública inadecuada de alerta".