La inmobiliaria Quabit cierra el primer semestre del año con un beneficio neto de 62,3 millones de euros, frente a los números rojos de 10,5 millones que registró en el mismo periodo del año anterior. El grupo, que ha logrado sortear la dura crisis que ha afectado al sector del ladrillo en los últimos años, ha obtenido estos resultados gracias a la firma de operaciones en el marco del proceso de reestructuración de endeudamiento financiero. Las señales de mejora en el mercado inmobiliario son evidentes y se dejan notar ya en la facturación de la inmobiliaria presidida por Félix Abánades, que alcanzó una cifra de negocio de 50,3 millones de euros, lo que significa duplicar las ventas respecto al mismo periodo del año anterior. En este sentido, el grupo hace referencia a la reactivación del sector, que además ha venido acompañada de la posibilidad de ofrecer producto a precios más acordes al mercado tras la firma de acuerdos de comercialización con entidades financieras y por el hecho de contar con activos libres de cargas. Con buenas previsiones sobre la mesa, la compañía prepara el lanzamiento de una nueva Socimi, que espera captar entre 300 y 500 millones de euros, y que hará su debut en bolsa antes de que finalice el año. Este vehículo centrará su cartera en activos principalmente de uso residencial, comercial y oficinas y en menor medida logístico. Por otro lado, el resultado bruto de explotación (ebitda) de la inmobiliaria se situó en 71,6 millones de euros, un 3,7 por ciento más, mientras que la deuda se redujo en 157,8 millones respecto al primer semestre de 2013, hasta situarse en 345,4 millones de euros.