Su deuda neta crece un 10%, hasta los 648,6 millones Las cifras de Indra son claras y muestran un beneficio operativo de 96,9 millones de euros en el primer semestre de 2013, un 7,94 por ciento menos que en el mismo periodo de 2012, lo que ha provocado la obtención de un beneficio neto de 47,6 millones de euros, que implica la pérdida de 13,8 millones en un año. Si a esto se le suma el aumento del 10 por ciento de su deuda neta, que crece 61,2 millones de euros, hasta alcanzar los 648,6 millones, se aprecia que los resultados no son positivos para Indra. Pese a ello, la compañía se muestra optimista, defendiendo los buenos resultados en el volumen de ventas, que crecen un 1 por ciento, hasta los 1.490,3 millones. Sin embargo, este dato queda empequeñecido por la gran caída experimentada por su facturación por contratación, que desciende un 14 por ciento en comparación con el periodo anterior, con lo que deja de ingresar 267,7 millones de euros. Estas pérdidas se reparten entre el negocio de soluciones y el de servicios. En el primero, las ventas crecen un 1 por ciento hasta los 919 millones de euros, pero la contratación se desploma un 19 por ciento, hasta los 1.004 millones, lo que comporta la pérdida de 231 millones. En servicios, las ventas crecen un 2 por ciento, hasta los 572 millones, pero la contratación cae un 5 por ciento, con pérdidas de 37 millones. En cuanto al sector comercial de la empresa, experimenta un crecimiento en todos los mercados extranjeros, que buscan compensar la caída imparable en el ámbito nacional. En España, que aglutina el 42 por ciento de sus ventas, la facturación desciende un 12 por ciento, mientras que en Latinoamérica, con un 27 por ciento de su mercado, aumenta un 14 por ciento. En Europa y Norteamérica crece un 5 por ciento, y en Asia, Oriente Medio y África, un 32 por ciento.