Acusan al gobernador de Lombardía de hacer negocios ilegales con el petróleomilán. Todos los focos alumbran sobre tres empresas extranjeras llamadas Candonly, detrás de las cuales ha aparecido, hasta ahora, un nombre: el de Marco Mazarino de Petro, ex alcalde de Chiavari, perteneciente al movimiento cristiano Comunión y Liberación y militante de Forza Italia, ex colaborador de la región de Lombardía y amigo personal del gobernador, Roberto Formigoni.Está demostrado que a las cuentas de las tres Candonly fueron a parar 626.000 dólares de Cogep, 829.000 dólares de Alenia y 50.000 de Agusta. El problema es que De Petro tenía poco que ofrecerles en términos de servicios o de asesoría. Nunca había trabajado en el sector de los combustibles, y jamás había comercializado sistemas de radar ni helicópteros.Por los contratos se deduce que habría tenido que realizar actividades de marketing en países como Irak, pero no hablaba inglés y, mucho menos, árabe. Es más, los investigadores no han encontrado ninguna evidencia documental de que se hayan prestado servicios reales. Es, pues, lógico preguntarse por la naturaleza de esos pagos, y sospechar que detrás de De Petro esté otra persona. Porque hay un hecho innegable: los 626.000 dólares que Cogep pagó a Candonly son el fruto de comisiones sobre petróleo iraquí, que la investigación de la ONU sobre el escándalo del programa Petróleo por Alimentos ha demostrado que no fueron entregadas por Somo, la empresa estatal iraquí, a De Petro.Para Bagdad, ese crudo estaba destinado a Formigoni. El gobernador de Lombardía siempre lo negó, pero en los documentos de Somo el titular de las asignaciones de petróleo una vez convertidas en contratos para la Cogep resulta ser siempre él. Y otra cosa probada es que Formigoni escribió una carta al ex viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, en la que presionaba para que un gran contrato sobre la reconstrucción del sistema de radares del aeropuerto de Bagdad le fuese asignado a Alenia. Tras los escándalos sobre el supuesto pago de comisiones por parte de Chevron y Total, la investigación de Formigoni sigue su curso.