Medidas electorales, pero sin romper el déficit

 

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, va poco a poco desgranando sus planes para recuperar el voto perdido del PP. Primero adelantó a este verano la rebaja de impuestos, luego anunció la devolución de la paga extra de los funcionarios, ahora que les va a subir el sueldo el 1 por ciento y que volverá a contratar empleo público y, por último, que las pensiones subirán el 0,25 por ciento, el máximo permitido. Si añadimos a ello, el nuevo reparto de la financiación autonómica para calmar los ánimos de catalanes, andaluces y valencianos, Montoro conforma una batería de medidas para que los españoles noten la recuperación en su bolsillo. Son iniciativas de corte electoral, claro está, pero que a priori no ponen en peligro el objetivo del déficit público debido a la fuerte recuperación de la economía española, que a priori permitirán cumplir el objetivo de déficit. La subida de las pensiones, por ejemplo, en mayor cuantía hubiera dado un golpe a la caja de la Seguridad Social, por lo que la subida puede calificarse de “prudente”. Es de agradecer que no se tire la casa por la ventana

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