Grecia camina sobre el alambre

27 enero, 2015

La tranquilidad de los mercados en los días posteriores a las elecciones griegas muestra que Europa está inmunizada ante una posible salida del país heleno de la moneda única. Sin duda, la inyección monetaria anunciada por Draghi dos días antes actuó como un magnífico antivirus. Como publica elEconomista, la mayoría de la deuda está ya en manos de la Troika (Fondo Monetario, Unión Europea o BCE). La banca extranjera sólo posee el 1 por ciento de la deuda helena. Si mañana, Tsipras dejara de pagar, el cortafuegos de Draghi y el hecho de que la banca alemana y francesa se haya deshecho de la deuda griega reduciría enormemente su impacto, porque el impacto sería para la Troika, que es la dueña de la máquina del dinero. Europa está en condiciones de exigir que el nuevo gobierno de Atenas siga con las reformas so pena de cortar el grifo en cualquier momento. Grecia necesita 30.000 millones para afrontar los intereses de la deuda en este año. Una cantidad impagable sin ayuda de la Troika. Si esta deja de financiarla, el único remedio sería volver a emitir dracmas con el que pagar a sus funcionarios. El problema es que la mayoría de las empresas quebrarían, sobre todo la banca y la nueva moneda apenas tendría valor fuera de Grecia. Es una situación similar a la de Argentina en los 80, que llevó el país a la quiebra.

Que Tsipras no cante victoria

26 enero, 2015

Si yo fuera Alex Tsipras, nuevo primer ministro griego, no cantaría aún victoria, porque Grecia tiene que pagar este ejercicio cerca de 30.000 millones de deuda y no podrá hacerlo sin el apoyo de la Troika (FMI, BCE y UE). Además, la deuda griega ya no está en manos de la banca alemana o francesa, sino de la Troika, en un porcentaje de alrededor del 70 por ciento. Es decir, que si mañana deja de pagar, no se produciría un efecto dominó sobre la banca europea como ocurría hace unos años. La banca ahora sólo tiene el 1 por ciento en sus balances. Tsipras está entre la espada y la pared. Sólo le queda un camino, aplicar los ajustes para que le alargue los plazos y pueda cumplir sus compromisos. Lo contrario es apostar por una expulsión del euro, que haría retroceder a Grecia varios años y empobrecería de golpe a su población. Que vayan tomando nota los seguidores de Podemos

¿Guerra de divisas?

15 enero, 2015

El Banco Central de Suiza decidió ayer dejar flotar libremente el franco suizo, que había ligado en 2011 a la cotización del euro para evitar su apreciación. Su gobernador señaló que no tenía sentido mantener ligada la paridad de ambas monedas, en referencia indirecta a la inyección masiva de euros que podría anunciar el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, la próxima semana. Si el BCE inunda Europa de dinero barato puede convertir a los 19 integrantes de la moneda única en una especia de tigres asiático, con un euro tirado de precio (este viernos volvió al precio de nacimiento con el dólar), que impulsarán sus exportaciones. Una medida que abrirá una guerra de divisas sin precedentes y que puede provocar un movimiento de tipos a la baja. La presión del euro a la baja a hecho insoportable la factura de mantener artificialmente la paridad para los suizos. La supresión del corsé supondrá encarecer alrededor del 30 por ciento de golpe su nivel de vida y frenará, por tanto, sus exportaciones y su crecimiento. Suiza probablemente aguante sin problemas, pero veremos qué pasa en otros países, que probablemente se vean forzados a bajar tipos y a inyectar también dinero para competir con Europa.

Sánchez, de nuevo

15 enero, 2015

Leo que el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, fue recibido en Washington con honores casi de jefe de Estado, como a él le gusta. Se entrevistó con la también socialista Christine Lagarde, directora gerente del FMI, y con el asesor jefe económico de Obama. Me figuro que se quedarían impresionados, porque aprovechó el encuentro para criticar “el fracaso de las recetas que tienen que ver con la austeridad mal entendida en la zona euro”. Justo lo contrario de lo que defiende el FMI, uno de los miembros de la Troika, encargada de negociar los pagos de deuda con Grecia. Sánchez se olvida que el culpable de la austeridad es su antecesor, Rodríguez Zapatero, que se dedicó a dilapidar el dinero público y provocó que la deuda pasara de un porcentaje cercano al 30 por ciento del PIB a casi el cien por cien. O que el défici público rondara el 10 por ciento del PIB.  ¿Acaso piensa volver a aplicar la misma política? El líder socialista debería estudiar un poco más su mensaje, para ofrecer una alternativa ilusionante a sus ciudadanos, si no quiere acabar con un partido centenario como el PSOE.

Grexit

7 enero, 2015

Las posibilidades de que Alex Tsipras gane las próximas elecciones griegas es elevada, otra cosa distinta es que gobierne. Pero el sólo hecho de que se convierta en primer ministro aterroriza a los mercados y será motivo de inquietud en las próximas semanas. Gobierne o no las posibilidades de que Grecia salga del euro son prácticamente inexistentes. Tsipras hace tiempo que habla de renegociar su deuda en lugar de dejar de pagarla. Varios de los institutuos de estudios alemanes, conocidos como los siete sabios, reconocen que Atenas no podrá hacer frente a su pagarés y que habrá que reestructurar los plazos. Merkel juega a asustar a los griegos, porque prefiere tener delante a un negociador más afín a su ideología, pero sabe que inevitablemente tendrá que perdonar parte de los débitos griegos. Alemania quedó arruinada en la Segunda Guerra Mundial por sus deudas con el resto de potencias aliadas y, al final, sus acreedores tuvieron que renunciar a cobrar parte de los que le debía para poder seguir adelante. Lo contrario volvería a poner en la picota al euro, una moneda que ha demostrado una fortaleza muy superior a la esperada, y que no para de sumar miembros. El pasado 1 de enero, Lituania pasó a ser el décimo noveno componente de la moneda única. Es una pena que los alemanes sean tan tozudos. En vez de resistirse a políticas que no tienen más remedio que aceptar, deberían asumirlo cuanto antes, lo que evitaría tensiones, críticas y los ataques furibundos de la prensa anglosajona. ¿Cuando aprenderán?

La tormenta perfecta

6 enero, 2015

Poco duró el buen comienzo de año que se prevé para los mercados en 2015. Los Reyes trajeron carbón y bien negro a los inversores. La excusa es Grecia y la posibilidad de que gobierne el Podemos de allí. ¿Pero qué ha cambiado para que la semana pasada no importara Grecia y esta acapare los titulares más pesimistas? Nada. Salvo que al Gobierno le interesa vender este mensaje, como se ve en los Telediarios. Los mercados son especulativos y aprovechan cualquier circunstancia para acentuar su tendencia. El lunes, sin embargo, el elemento que desencadenó la tormenta perfecta no sólo fue Grecia, sino el precio del crudo, que se dejó más del 6 por ciento, lo que ahonda las perspectivas deflacionistas en toda Europa. Las bolsas aguantaron estoicamente por la mañana el desafío de Merkel sobre la posible salida griega del euro. Pero se hundieron cuando Wall Street se sumó al funeral tras el desplome del  crudo West Texa Intermed. (WTI).  Con todo, Wall Street sufrió una caída ordenada y menor que en Europa. No hubo pánico. Simplemente, muchos inversores hicieron caja después de las magnificas ganancias acumuladas en 2014, el quinto año de subidas. Las buenas perspectivas para 2015 siguen intactas, aunque el panorama no esté exento de accidentes y desagradables sorpresas. Los últimos acontecimientos trasladan una enorme presión al BCE, que se reúne dos días antes (22 de enero)  de los comicios griegos (25 de enero) y que se caracteriza por tomar decisiones sólo cuando las cosas se tornan imposibles. Con este panorama, la compra de deuda soberana está garantizada. Este 2015 será el año de Draghi, estamos en sus manos, ya lo anunciamos en elEconomista este fin de semana. Confiamos salir bien parados, porque las cuentas de Montoro aún no cuadran.

¡Feliz año!

31 diciembre, 2014

El 2014 fue un año complicado en el que la economía comenzó a despuntar de manera tímida, tan tímida que la mayoría de la gente ni lo ha notado. Sobre todo, los que llevan años en desempleo. El próximo año se presenta mejor, pero no nos engañemos, tampoco lograremos acabar con las secuelas de la crisis. La economía española sufrió en los últimos cinco años una hecatombe similar a la de los años 30, que tardaremos muchos años en recuperar. Por eso, lo único que se puede pedir es paciencia y procurar llevarlo lo mejor posible. España es una de las economías más desarrolladas del mundo, los treinta últimos años hemos crecido más que casi todos. Pese a nuestro pesimismo, el nivel de bienestar es envidiable. Podemos recuperar el ritmo de crecimiento que perdimos. No hay que tirar la toalla. Desde elEconomista contribuiremos al progreso de nuestro país con críticas despiadadas hacia las empresa o instituciones que no funcionan, así como ensalzando todo lo que va bien, que es mucho más de lo que pensamos. Con la promesa de ser fieles a la verdad, que hemos cumplido desde nuestra fundación, todos los que hacemos este gran medio queremos desearos un feliz 2015. ¡Aquí seguiremos el año que viene!

Infraestructura de lujo

30 diciembre, 2014

Rajoy inauguraró ayer el nuevo tramo de la A-8 entre Asturias y Cantabria, lo que permitirá salir desde Portugal casi hasta la frontera española por autopista. Me sorprende, sin embargo, que la prensa local critique que la infraestructura tardó casi 25 años en completarse. No hay más que darse una vuelta por la zona. Es impresionante el número de viaductos y de túneles uno detrás de otro que requiere la obra. Más de 3.000 millones en autovía, que asturianos, cántabros y gallegos van a disfrutar, al igual que el resto de españoles o extranjeros visiten la zona, sin pagar un euro por recorrido. Es una infraestructura espectacular de las que sí tienen sentido. Lo digo porque otras veces los medios nos fijamos en casos como los aeropuertos de Castellón ó Murcia, donde el dinero del contribuyente se malgastó. Hay muchas cosas que se hacen bien y esta es una de ellas. Si no, dénse una vuelta por la zona, impresiona.

LLega el despegue

26 diciembre, 2014

No sé si el presidente quería un titular sobre su balance de fin de año, pero si lo quería lo ha conseguido, porque ha logrado simplificar en dos palabras el mensaje: despegue económico. El ciudadano de a pie se apuntará esta idea y juzgará al cabo de unos meses si el presidente le mintió, como ocurrió cuando llegó al Gobierno con la bajada de impuestos que no fue tal, o acertó en sus pronósticos. Es cierto, como señaló el ministro de Economía, Luis de Guindos, que en estos momentos se conjugan una serie de factores que impulsarán la economía española el próximo año: la caída del petróleo, de los tipos de interés, el posible incremento del crédito y las ganancias en competitividad de la economía española. Pero también es verdad que existe un riesgo de inestabilidad política, si Podemos releva al PSOE como segunda fuerza política en las próximas elecciones municipales o autonómicas. Por eso, Rajoy remarcó ayer la importancia de la estabilidad, frente a la amenaza desestabilizadora del partido de Pablo Iglesias. Si el PP pierde alguno de sus principales bastiones, como Madrid y Valencia, la inestabilidad frenará el crecimiento español. Eso sin contar con lo que pueda pasar el próximo lunes, 29 de diciembre, en Grecia, donde se juegan unas elecciones anticipadas en los primeros meses de 2015, en la que parte como favorito Syriza, el ‘Podemos griego’. En fin, la afirmación del presidente, que él calificó en varias ocasiones como realista, me parece arriesgada. Esperemos que esta vez acierte, porque si no ya podemos ir despidiéndonos de la estabilidad.

EEUU vuela

23 diciembre, 2014

La economía de Estados Unidos creció a un ritmo del 5 por ciento durante el tercer trimestre de este año, el ritmo más alto de la última década. Eso convierte a la economía americana en el motor económico del mundo. El problema es que prácticamente es el único motor que le queda a la economía mundial. Con Europa y Japón, convalencientes, y la economía china en declive, si no fuera por EEUU, probablemente, estaríamos hablando de otra recesión.  El petróleo barato debería dar alas suficientes para impulsar el crecimiento del resto del mundo, de manera que a partir del este año podamos hablar de un nuevo período de expansión de la economía mundial. España puede ser uno de los países que más se beneficie de estas circunstancias, como ha vendio el Gobierno en las últimas semanas. Sólo la aventura nacionalista de Artur Mas y el neopopulismo de Podemos oscurecen el panorama. Crucemos los dedos, para que al final su influencia no sea tan perniciosa como parece.