Grecia camina al caos

El pulso del primer ministro griego, Alexis Tsipras, al Eurogrupo llega a su fin. Tsipras convocó un referéndum para que los griegos se pronuncien sobre la última propuesta europea, para intentar eludir la responsabilidad de convertirse en el gobernante que sacó a su país del euro. Además, dijo que el Gobierno pedirá el ‘no’ a su electorado. Ello deja escaso margen de maniobra al Eurogrupo, que no sólo canceló la oferta de ayuda para evitar el impago el próximo martes, además denegó la extensión hasta el próximo fin de semana del soporte de liquidez para los bancos griegos. En estas circunstancias, lo lógico es que en las próximas horas se limite la salida de depósitos y que el sistema financiero y Grecia entera se colapse el lunes ante la imposibilidad de lograra nueva financiación. No se sabe cuáles serán los pasos siguientes, porque estamos ante una situación desconocida. Pero los que predican contra la austeridad van a comprobar ahora el resultado. Lo lógico es que Grecia vuelva al dracma, la moneda se devaluará hasta hacer el país atractivo para el turismo, su principal industria, pero el poder adquisitivo de sus ciudadanos quedará empobrecido por mucho tiempo. Grecia se enfrenta a una argentinización de su economía por culpa de la irresponsabilidad de sus gobernantes. Un aviso a navegantes para lo que se echan entusiasticamente en brazos de los partidos de izquierda que desafían a las instituciones y venden mejoras de vida imposibles. Lo peor es que España también sufrirá la desconfianza que provoque el caos griego.

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