El segundo que cae: Charles Prince dimite como presidente de Citigroup

Ainhoa Giménez, Bolságora
5/11/2007 - 6:36

Se espera que la entidad anuncie nuevas pérdidas por la crisis de crédito, mientras la SEC investiga sus cuentas.

Después de la salida del consejero delegado de Merrill Lynch, Stan O Neal, la semana pasada, la nueva oleada de la crisis crediticia se cobró su segunda víctima de altura: el presidente y consejero delegado de Citigroup, el mayor banco del mundo, Charles Prince, dimitió en un consejo de urgencia de la entidad.
La razón es que Citigroup afronta nuevas pérdidas en activos hipotecarios más allá de los 3.500 millones amortizados en sus cuentas del tercer trimestre (el beneficio neto cayó el 57%). Se espera que estas nuevas pérdidas se anuncien hoy mismo. Asimismo, la SEC está revisando la contabilización de los famosos SIVs, los vehículos especiales de inversión donde se incluían los activos respaldados por hipotecas que han provocado la crisis actual.

De esta forma, Prince pone fin a un mandato difícil y tormentoso, en el que no ha conseguido su objetivo de reducir los costes integrando una organización con un exceso de marcas y unidades. El impacto de la crisis de crédito le ha dado la puntilla y abre un período de gran incertidumbre para la firma. Como sustituto, suena Robert Rubin, ex secretario del Tesoro y ex Goldman Sachs.

La semana pasada, un informe de CIBC aseguraba que Citi tendrá que conseguir 30.000 millones para tapar sus agujeros mediante venta de activos, una ampliación de capital o una reducción del dividendo. Tal vez no llegue a tanto el importe, pero el mercado espera que esta nueva asunción de pérdidas traiga consigo este tipo de medidas. Como activos dispuestos para la venta, se habla de Student Loan y de las inversiones del banco fuera de EEUU. Lo que parece claro es que el eterno candidato a comprar BBVA se quita de en medio.

¿Borrón y cuenta nueva o más problemas por delante?

La duda ahora es cómo interpretar estos movimientos. Es innegable que, si están dimitiendo los consejeros delegados de las mayores entidades financieras del mundo, es que algo muy grave está pasando. La cuestión es si estas salidas son la solución para cortar de raíz la crisis y comenzar una nueva etapa que deje atrás estas pérdidas, hacer borrón y cuenta nueva, o si significan que los problemas son mucho más graves de los que nadie –ni siquiera estos presidentes- podía imaginar. Lo cual implicaría casi seguramente que los problemas se van a extender al resto de los gigantes de Wall Street.

A favor de la primera opción está la reacción de Citigroup el viernes en el after hours , cuando subió el 3,1% después de que el Wall Street Journal publicara la primera información sobre la salida de Prince. Pero la rebaja generalizada del rating de deuda colateralizada (CDOs) por valor de 70.000 millones –incluyendo la más solvente, no sólo la subprime - de seguro va a tener impacto en las cuentas de todo el sector. Y en la delicada situación en que se encuentra Citi, parece muy difícil que pueda lanzar finalmente el superfondo que había anunciado para rescatar a os activos con problemas.

En este entorno, se hace difícil creer que el cambio de CEOs vaya a ser la solución mágica de los problemas de los bancos. Lo más probable es que el dolor continúe, al menos a corto plazo: Sam Stovall, estratega jefe de Standard & Poor s, predice que los beneficios del sector financiero bajarán el 25,7% en el tercer trimestre, cuando a principios de año esperaba un crecimiento del 4,2%.

Como siempre hemos dicho en Bolságora, hace falta mucho más tiempo para que el mercado tenga la visibilidad suficiente para valorar el impacto real de las turbulencias. Mientras tanto, y una vez agotado el rally de la Fed , no hay que hacerse demasiadas ilusiones en la renta variable.