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Los inversores nunca aprenden: el desastre de las hipotecas 'subprime' recuerda a la burbuja de Internet

Ainhoa Giménez, Bolságora
15/03/2007 - 23:46

El hombre es el único animal que tropieza dos veces (o las que haga falta) con la misma piedra, y es bien sabido que el mercado no tiene memoria. Hace siete años, era obvio para todo el mundo que los beneficios empresariales habían dejado de importar: "Esta vez es diferente", decía todo el mundo.

Era el nuevo paradigma, Internet iba a cambiar el mundo y medidas anticuadas como la rentabilidad ya no tenían valor. Hasta que lo tuvieron. Y todavía no nos hemos recuperado del hundimiento de los valores tecnológicos y de Internet.

El parecido con lo que está pasando en el mercado hipotecario de EEUU es "aterradoramente familiar", según David Callaway, redactor jefe de MarketWatch. Hasta ahora, los medios pensaban que las grandes crisis en los mercados venían de cosas totalmente inesperadas: un terremoto en Japón (Barings), crisis de divisas rusas y asiáticas (LTCM), fraudes contables en empresas respetadas (Enron), etc.

La cuestión es que todo el mundo veía venir la debacle hipotecaria. Pero nadie quería creerlo. Desde 2003 se planteaba recurrentemente la pregunta de qué podía pasar con el enorme endeudamiento de las familias mediante hipotecas y rehipotecas cuando los tipos subieran y los precios de la vivienda bajaran.

Pero la respuesta era la misma que en al año 2000: esta vez es diferente. Los bancos y las entidades hipotecarias habían vendido esos préstamos y no los tenían en cartera. Entonces, ¿quién los tiene? La contestación habitual era que se habían repartido y revendido mediante derivados, de forma que el riesgo se había distribuido entre numerosos inversores.

"Bien dicho. Los mercados de derivados son tan difíciles de entender. Y los grandes bancos como Bear Stearns o Lehman Brothers saben cómo cubrirse de estos riesgos. Y nunca venderían a sus clientes activos malos, ¿verdad?", ironiza Callaway. "Así que ahora tenemos el estallido de otro gran mito de Wall Street, otra estafa que todo el mundo compró porque el dinero era barato y las rentabilidades eran buenas".

Algunos medios han sacado regularmente artículos que alertaban de este riesgo, pero la industria insistía en que no había problemas. Es decir, muchos se preocuparon pero poco se lo tomaron verdaderamente en serio. Así que ahora, como ocurrió con la burbuja de Internet, los inversores y los compradores de casas están aprendiendo una lección muy cara sobre la formación y el estallido de las burbujas. Cada día que pasa son más los afectados por la crisis, incluso en áreas insospechadas. Y seguirán creciendo, según Callaway.

"Esos créditos incobrables están ahí y alguien los tiene, enteros o en cachitos. Las entidades especializadas en el 'subprime', los bancos, los inversores que compraron esos créditos titulizados (CDOs), los bancos de inversión, la General Motors o tu fondo de inversión. Al final, la terrible realidad es que, de una u otra forma, todos los tenemos. Y nos lo tenemos merecido", concluye este periodista.