Televisión

Jano Mecha, los secretos del 'delfín' de Ana Rosa Quintana: "Llevo 20 años con mi jefa y nunca la he visto enfadada"


David Saiz

En el cine hay 'chicas Almodóvar' y en la televisión, 'chicos Ana Rosa'. Jano Mecha es uno de ellos, porque lleva 20 años al lado de la presentadora de Mediaset y se conoce todos sus programas como la palma de su mano. Ha sido redactor, reportero... y ahora presentador. En verano ha conducido La mirada crítica y durante la temporada está con su jefa -no olvidemos que Quintana es la dueña de la productora Unicorn Content- en las mañanas de Telecinco. "Es como mi segunda madre, todo lo que sé de televisión lo he aprendido a su lado", nos cuenta este periodista que estudió en la misma clase de Ayuso -"Era buena estudiante pero pasaba desapercibida"- y ha crecido en la televisión a base de "trabajo y humildad". "El ego engulle a muchas personas en esta profesión".

¿Cómo has llevado eso de trabajar en pleno agosto?

He tenido bastantes vacaciones porque me he turnado con José Luis Vidal y he podido viajar. He apostado por quedarme en España y he estado en Gran Canaria, donde voy a menudo, y también en Ibiza y en Menorca, que no lo conocía y me ha encantado.

¿Consigues desconectar teniendo en cuenta que al volver al trabajo tienes que presentar un programa de actualidad como La mirada crítica?

Los primeros días me cuesta, pero luego se me olvida. En cuanto dejas de madrugar y cambias de escenario... De todas formas, la actualidad forma parte de mi hábito y siempre estoy pendiente de lo que pasa, no lo considero un trabajo. En verano siempre se dice que hay pocos temas, pero este año, entre los incendios, que ha sido una tragedia, y la bronca política diaria, hemos tenido mucho trabajo. La necesidad de información no para en verano.

¿Cómo llevas la exposición? ¿Has notado los efectos de la popularidad o las críticas en las redes sociales?

Yo creo que soy un afortunado porque en las redes sociales siempre recibo buen feedback. Como la televisión es imagen, muchas veces me dicen: 'Qué guapo, qué guapo'. Bueno, por lo menos... debe de ser que nadie me escucha lo que cuento (Risas). Pero a las redes no se le puede hacer mucho caso, no uso Twitter ni Facebook. Ni siquiera Instagram, donde a veces subo imágenes un poco por postureo en el gimnasio, cuando a mí el deporte no me gusta...

¿Cómo que no te gusta el deporte?

A ver, me obligo a ir porque es importante y viene bien para la cabeza. Pero a mí me encanta comer y el dulce. Si pudiera estar saludable sin ir al gimnasio, no iría en la vida.

Llevas toda la vida al lado de Ana Rosa y ahora has dado el salto como presentador. ¿Estás recogiendo los frutos de los últimos años?

Eso me dicen mis compañeros. Llevo 25 años de profesión y 20 años en la productora y en Mediaset. Nunca he sido un chico muy ambicioso ni me he planteado metas, y lo de presentar lo veía muy lejano. Que confíen en ti para presentar es un reconocimiento y lo agradezco mucho. Es verdad que después de 20 años hay pocas personas que conozcan el formato mejor que yo, he sido redactor, reportero y he cubierto muchos acontecimientos. También he enseñado a muchos compañeros. El otro día, por ejemplo, me decía Patricia Pardo que yo le había enseñado el programa de edición.

Está muy bien que una profesión llena de egos y zancadillas se pueda llegar lejos sin una ambición desmedida...

El ego es algo que engulle a muchas personas en esta profesión. Yo pienso que la humildad es un plus y con humildad se llega lejos y se abren muchas puertas. Hay que trabajar bien y ser buen compañero. También tienes que hacer un trabajo personal para alejarte de las envidias, de celos profesionales... Hay que venir y hacer tu trabajo lo mejor que puedas, porque al final somos curritos de esto.

Unicorn siempre apuesta mucho por la cantera, pero no sé si has tenido opción de irte a otros programas. En ese caso, ¿por qué te has quedado?

En 20 años, con la rotación que hay en televisión, siempre te llaman de otros sitios. Pero es que estoy en el mejor lugar que puedo estar. A veces me han preguntado si no me gustaría hacer cosas diferentes, pero es que yo aquí lo he hecho todo: corazón, sucesos, he cubierto la proclamación del Rey, la muerte de Isabel II... He hecho tantas cosas que es como si hubiera estado en muchos programas. No me ha hecho falta moverme.

Ana Rosa habló muy bien cuando cerró la temporada y destacó que eras muy trabajador. ¿Qué sientes cuando una profesional como ella habla así de ti?

Para mí es un orgullo y para mi madre, todavía más. Llevo 20 años trabajando con ella todos los días. Es una persona indispensable, como una segunda madre. Lo he aprendido todo y es una maestra de maestros. Es increíble cómo domina el plató y el lenguaje televisivo. Yo he aprendido el oficio de periodismo de la mano de Ana Rosa y eso es un privilegio estar a su lado.

Tú conoces a Ana Rosa de cerca. ¿Qué crees que debería saber la gente de ella?

Las cerezas que nos las trae todos los años y están buenísimas... (Risas). Siempre digo que todo el mundo habla mal de sus jefes, pero yo no puedo hablar mal de ella porque siempre es muy generosa con su equipo, alaba el trabajo de los reporteros y engrandece nuestro trabajo. Además de la presentadora, es la jefa de la empresa y hay que tener en cuenta una cosa: cuando la mayor parte del equipo lleva 20 años con ella, es por algo. Sobre todo en un medio, la televisión, donde hay muchas rotaciones, porque hay otros programas en los que las condiciones no son buenas. La gente está deseando trabajar en AR, a mí me llegan currículums sin parar.

¿Alguna vez has visto enfadad a Ana Rosa?

Va a sonar pelota, pero no. Incluso cuando has tenido un lapsus o has dicho un dato incorrecto, Ana Rosa te lo corrige con naturalidad y nada más. Ana Rosa hace fácil lo difícil.

¿Le ha sentado bien volver a las mañanas?

Muy bien. Todos los años le pregunta cuándo se va a jubilar. Y te puedo decir que queda Ana Rosa para rato. Tiene una vitalidad y unas ganas... le encanta su profesión y es el motor de su vida. Incluso después de pasar la enfermedad, ha vuelto con más fuerza que nunca. Me sorprendería mucho que llegase un día y nos dijera que se jubila. Sería inesperado.

De la programación diaria de Telecinco, un canal que está sufriendo una crisis de audiencia, las mañanas es lo más competitivo. Además de Antena 3, ahora competís contra TVE, que está creciendo.

TVE no tiene publicidad y no podemos competir con ellos, porque no entran en el mercado de los anunciantes. La competencia es complicada porque hay mucha oferta y gente muy buena, pero es sana y nos obliga a mejorar todos los días. Vivimos en un momento en el que hay mucha opinión y poca información. Nosotros nos centramos en dar información y separar el ruido de la información para contar la verdad, aunque no guste a todos a veces.

¿Está siendo difícil competir contra Silvia Intxaurrondo?

Es que no tiene publicidad. El público que quiere ver a Silvia Intxaurrondo sabe lo que quiere ver. Y el que quiere ver a Ana Rosa también sabe lo que quiere. Yo trabajé con Silvia Intxaurrondo en el programa Un tiempo nuevo, aunque fueron solo unos meses, igual no se acordará, porque tampoco tenía mucho contacto con el equipo.

¿Es verdad que ibas a clase con Ayuso en la Universidad? ¿Cómo era como estudiante?

Sí, sí. Ayuso era una chica que pasaba desapercibida, era buena estudiante y estaba casi siempre en Radio Complutense. Llegó a gestionarla y cuando querías prácticas, tenías que hablar con ella, con Isa, que así la llamábamos. Iba con su grupo de amigas y se sentaba por detrás. No tenía perfil de delegada de clase o de líder, pero al final es un animal político.