La ruptura del euro

No me puedo imaginar a Europa sin euro, ni creo en las predicciones de ninguno de los agoreros que apuestan por una explosión de la moneda única. Sin embargo, sí creo que habrá un grupo de países dispuestos a cumplir con una disciplina fiscal y a lograr unos objetivos de saneamiento de sus cuentas públicas bajo una severa supervisión de la Unión Europea. Ese grupo, liderado por Alemania, se desmarcará claramene del otro conjunto de países, que no acepten esta cesión de soberanía. Ello supondrá la instauración de un euro a dos velocidades, el de los cumplidores y el de los menos disciplinados. El primero gozará de la protección ilimitada de Alemania y sus socios y podrá disfrutar de unas tasas de interés mucho más baja que el segundo. Espero, por último, que esta no sea una manera de separar la Europa nórdica de la del Sur y que España logre entrar en el núcleo duro de la moneda única. Esta es la propuesta de Merkel. Podemos rasgarnos las vestiduras o no, pero pensar que los 17 miembros actuales van a seguir todos a la misma velocidad es inimaginable y, por tanto, así habrá que aceptarlo. Rajoy intentará que España esté en el grupo de cabeza y así se lo ha dicho a la canciller. Pero va a ser difícil, porque se espera que las cuentas públicas estén mucho peor de lo que se piensa, lo que probablemente nos obligue a solicitar ayuda del FMI, al igual que está haciendo ya Italia en estos momentos.

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