¡Viva la utopía!

He leído con atención el manifiesto de cerca de medio centenar de puntos difundio por los miles de jóvenes manifestantes que durante estos días abarrotan la Puerta del Sol. Hay muchas cosas que suscribiría, como el incremento de la calidad de la educación o de la sanidad, la mejora de la transparencia de la administración y los mayores controles sobre las entidades financieras. En su mayoría se trata de reivindicaciones irreales, que hoy son imposible de acometer. Si tuviera 25 años me parecería que se han quedado cortos, pero con casi el doble, creo que no son posible la mayoría de las reivindicaciones en la realidad que vivimos. Sobre todo, con un país en grave crisis económica, con un desempleo endémico y un crecimiento raquítico, lo que toca ahora es recortar servicios antes de volver a disfrutar de ellos. El mayor gasto social sólo es sostenible, desgraciadamente, con una economía sana, justo de lo que adolecemos. Me solidarizo con la iniciativa de estos jóvenes, la protesta es el único camino para movilizar a los políticos y la conciencia de los ciudadanos. Siempre nos quedará el derecho al pataleo. ¡Viva la utopía!

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