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La curva de tipos invertida empieza a preocupar seriamente a los analistas

Ainhoa Giménez, Bolságora
11/01/2007 - 0:47
¿Está la economía al borde de la recesión? Ilustración eE

Con la que está cayendo en las materias primas, con los datos de rentabilidad de los distintos activos en 2006 y con el inicio de la temporada de resultados, nos hemos olvidado de la principal espada de Damocles que se cierne sobre la economía y los mercados: la curva de tipos en EEUU sigue invertida (en Europa también se ha invertido, pero lleva poco tiempo).

Normalmente, los tipos de los bonos a largo plazo son más altos que los de las letras a corto plazo, porque los inversores demandan mayor rentabilidad a cambio del riesgo de una inversión que tarda más en recuperarse. La inversión de la curva de tipos consiste en lo contrario: que los tipos a corto están por encima de los tipos a largo. Actualmente, las letras a tres meses en EEUU superan el 5%, mientras que los bonos a 10 años se encuentran en el 4,68%.

El problema es que esta situación anómala está durando mucho más de lo que esperaba el consenso: lleva 26 semanas y subiendo. Por ello, muchos analistas empiezan a plantearse si el mensaje que lanza la curva no irá en serio. Este mensaje, en teoría, es que la economía se acerca a una recesión.

Según Michael Hudson, columnista del Wall Street Journal, cuando los inversores temen una recesión compran deuda a largo plazo por dos razones: es más segura que la bolsa y es atractiva cuando la inflación baja (lo cual suele ocurrir en las recesiones). Las compras de bonos hacen subir su precio y bajar su rentabilidad por debajo de la de los activos a corto plazo. De esta forma, se descuenta que la Reserva Federal -que fija los tipos a corto plazo- tendrá que bajarlos para impulsar la economía.

Numerosos economistas -incluido el antecesor de Bernanke, Alan Greenspan- argumentan que la curva de tipos ha perdido efectividad como indicador de una recesión. A su juicio, los tipos a largo son excepcionalmente bajos en la actualidad por otras razones, como unas expectativas de baja inflación a largo plazo gracias a la globalización, o la fuerte demanda de deuda norteamericana por los fondos de pensiones y por los inversores extranjeros, en especial los bancos centrales asiáticos y los países productores de petróleo.

No obstante, los que confían en el mensaje de la curva tienen a la historia de su parte: la curva se ha invertido durante un período significativo siete veces entre 1965 y 2005, y en seis de ellas la economía de EEUU entró en recesión poco después. La última vez fue la recesión de 2001, precedida por una inversión de la curva desde julio de 2000 hasta enero de 2001. Y la única vez en que no hubo recesión, a mediados de los 60, sí se produjo una violenta desaceleración del crecimiento.

El año pasado se produjo una breve inversión en marzo, pero enseguida las cosas volvieron a la normalidad. La inversión actual es mucho más difícil de ignorar, dados los meses que dura. Según distintos modelos predictivos basados en la curva y los diferenciales de tipos, las probabilidades de una recesión alcanzan el 50%. Por el contrario, las encuestas entre economistas arrojan una probabilidad en torno al 25%.

El misterio -Greenspan lo llamaba "conundrum"- se resolverá en los próximos meses. Mientras tanto, cada vez más analistas están llamando a la cautela. Puede que esta vez la curva invertida no anuncie una recesión. Pero mejor tener cuidado, por si acaso.