La reunión celebrada por el Banco Central Europeo el pasado 20 de julio centró su preocupación en el mensaje, ya que, aunque desde el organismo se cree necesario anticipar la retirada de estímulos, existe el miedo de que el mercado sobrereaccione a esta comunicación, impulsando en demasía al euro, algo que no sería positivo para la economía de la eurozona, que ya ha visto cómo la moneda común se ha apreciado más de un 10% en lo que va de año.
Por lo pronto, el crecimiento económico de la zona euro se ha visto fortalecido, y ya alcanza el 2,2% interanual. Sin embargo, la tasa de inflación sigue "débil", tal y como reconoce la institución monetaria.