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Ronna, la viuda de Papuchi, reaparece 20 años después de su muerte y lo cuenta todo


    Informalia

    El 19 de diciembre de 2005 el mundo amanecía con una triste noticia: Julio Iglesias Puga, el célebre padre del cantante, había fallecido de un paro cardíaco. Dejaba entonces una viuda, Ronna Keith, que había anunciado solo una semana antes su segundo embarazo con el reputado doctor en Ginecología. Ya tenían un hijo, Jaime Nathaniel, de dos años; la pequeña Ruth no llegó a conocer a su padre. "Durante todos estos años he hablado a mis hijos de su padre. Era una persona muy humilde en su carácter. Para mí el legado más grande que ha dejado para sus hijos es que ha sido una persona muy humana".

    Ronna, afincada en Miami, se ha mantenido alejada del foco mediática todos estos años pero este martes ha concedido su primera entrevista en Tardear para recordar al que considera "el amor de mi vida". Se conocieron en el Paseo de la Habana, en Madrid, un día de verano. Ella era modelo, él, un caballero 48 años mayor que la invitó a tomar un café: "Fue amor a primera vista", ha recordado. "A mí me conquistó porque era una persona que tenía un gran sentido del humor, era una persona muy inteligente. Tenía familia, tenía sus valores hacia Dios. Eso es lo que me conquistó".

    La noticia de su relación generó dudas y especulaciones por su diferencia de edad, pero para ellos, los años no eran un inconveniente: "Nunca me he arrepentido de la diferencia de edad, porque para los que conocían al doctor, se acordarán que él era un hombre muy juvenil, muy astuto y muy rápido de la mente. Esa forma de pensar y de ser era adelantado a su edad y por eso no se notaba tanto la diferencia de edad como uno piensa". Disfrutaron de 11 años de noviazgo: "Fue un cuento de hadas. Conocer a una persona como él, con mucha experiencia, me ha enseñado muchas cosas. En nuestra relación sabíamos siempre que queríamos formar una familia. De eso no teníamos ninguna duda. Y así se hizo".

    Una boda y dos hijos

    Se casaron en 2001, en una ceremonia íntima en Florida, por expreso deseo de Papuchi: "Fue un día bastante tranquilo. Nos casamos en Estados Unidos. Él quería casarse más que yo. No es que yo no quería casarme, yo creo que en ese momento algo le entró en la mente o en su corazón y él lo vio como necesario formalizar nuestra relación". Eso sí, lo hicieron en la más estricta intimidad: "Fue un acierto hacerlo de una manera menos complicada. Nosotros nos casamos y luego lo contamos. Mantener un secreto así tan delicioso fue un importante, guardar un espacio de privacidad".

    Los hijos no tardaron en llegar: primero Jaime Nathaniel, en 2004, y después la pequeña Ruth, que no llegó a conocer a su padre. A pesar de su pérdida, ambos lo han tenido muy presente durante toda su vida gracias a que su madre mantiene vivo su recuerdo. Incluso viajan a menudo a Galicia, la tierra natal de Julio Iglesias Puga, para mantener el contacto con sus raíces: "No quiero que mis hijos se tomen la vida tan en serio, él era una persona feliz, bueno y una persona con mucha pasión por la vida". Ronna se emociona al recordarle, pero no quiere llorar: "Nada de lágrimas, hablo de él con alegría".

    La vida antes de Ronna Keith

    El matrimonio con la modelo fue el segundo para el doctor Iglesias Puga, divorciado ya de María del Rosario de la Cueva y Perignat. Se casaron en 1943 y tuvieron dos hijos, Julio y Carlos, con los que Papuchi mantenía una extraordinaria relación.

    El 1981, el nombre del médico saltó a todos los titulares al ser secuestrado por la banda terrorista ETA. Lo tuvieron retenido durante 20 agónicos días. El secuestro generó gran conmoción y afectó profundamente a la familia Iglesias, especialmente Julio, que se sentía culpable por lo sucedido. La liberación de Papuchi se produjo el 19 de enero de 1982, cuando las Fuerzas de Seguridad del Estado lo encontraron en un inmueble de Trasmoz, Zaragoza. Tras su liberación, Iglesias Puga declaró que no le habían explicado los motivos del secuestro, solo que habían pedido un rescate elevado porque creían que su hijo lo pagaría.