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La sombra de los tipos negativos todavía interfiere en el euríbor y evita el golpe de gracia a las hipotecas 

El euríbor ha cambiado de comportamiento respecto a los anteriores ciclos alcistas de tipos de interés. Antes de que el BCE abriera la puerta a los tipos negativos, el famoso índice siempre había anticipado las subidas del banco central, pero nunca lo había hecho con las bajadas. De hecho, siempre había aplicado a los hipotecados una prima de castigo antes de comenzar a descender. Los expertos lo achacan a que el euríbor todavía toma de referencia los tipos de depósitos del BCE, que se volvieron la referencia del mercado en la época de tipos negativos.

Los gráficos no mienten. Y algo está pasando en el euríbor que no había pasado en los anteriores ciclos alcistas de los tipos de interés del BCE. El euríbor por su propia naturaleza se había convertido en un indicador adelantado de lo que iba a hacer el banco central, pero solo en las subidas. Hasta el punto de que muchas veces el índice, al que están vinculadas miles de hipotecas, ha apurado tanto los ascensos previstos para los tipos oficiales que se ha pasado de frenada, añadiendo un castigo adicional a los hipotecados, antes de comenzar a bajar.

"En los anteriores ciclos alcistas del euríbor nunca descontó las caídas bruscas de los tipos oficiales del BCE", indica María Jesús Fernández Sánchez, economista senior de Funcas, a elEconomista.es. En el pasado, el euríbor se quedaba colgado de la brocha hasta que el BCE movía los tipos de forma oficial. La experta explica que se debe al funcionamiento del propio euríbor, "el índice a doce meses es un promedio de dónde se van a situar los intereses durante ese período". Es decir, siempre reaccionaba a caballo pasado.

"Lo que veníamos viendo es que el euríbor venía anticipando las subidas que planeaba el BCE y, además, registraba una prima respecto a los tipos de interés, al final el euríbor es un tipo privado que compite con los préstamos bancarios oficiales en el BCE", señala Pau Monserrat, fundador de Futur Finances y profesor de Economía Financiera de la Universitat de Les Illes Balears (UIB). La prima al final del ciclo suponía para los hipotecados un latigazo final importante para sus cuotas.

En la subida de finales del 2000 y comienzo de 2001, el euríbor llegó a un máximo del 5,20% y los tipos tocaron techo en el 4,75%. La prima de castigo llegó a 0,46 puntos porcentuales. En el 2008, el diferencial se disparó a 1,25 puntos adicionales al quedarse los tipos al 4,25% y el euríbor subió al 5,5%. A finales de 2011, en plena subida de tipos del BCE desfasada por la profundidad de la crisis financiera en Europa, el euríbor avanzó a un pico máximo del 2,16% frente al 1,5% de las tasas oficiales. Pero esta vez va a ser diferente.

El euríbor se ha guardado en esta ocasión la prima de castigo y el índice ha comenzado a descender antes de hacerlo los tipos oficiales. Mientras los tipos se encuentran en el 4,5%, el euríbor apenas ha superado el 4,2% el mes pasado y en septiembre. Es más, el índice hipotecario ha comenzado a caer con fuerza en las últimas semanas y se sitúa por debajo del 4%. ¿La razón de este cambio de comportamiento? La tiene los tipos negativos que fueron una realidad en la zona euro desde junio de 2014 hasta julio de 2022.

"A grandes rasgos, esta situación viene provocada por la implantación de la política monetaria del BCE a partir de la crisis financiera, desde hace años los tipos de depósitos se han convertido en el ancla para el euríbor, imponiéndose al tipo de interés principal de financiación", comenta Adrià Morron, economista de CaixaBank Research. Los tipos de interés son la principal herramienta del BCE para controlar la inflación. La autoridad monetaria tiene a su disposición tres palancas sobre los tipos de interés. La más conocida es la de operaciones principales de financiación o tipo de interés principal, que durante décadas ha marcado el destino del euríbor. Pero hay dos más. Las tasas de facilidad de depósito y la de facilidad marginal de crédito.

El anterior presidente del BCE, Mario Draghi, para sacar a la zona euro de la depresión llevó a los tipos de interés a negativo y lo hizo bajando los tipos principales a cero y bajando la de depósitos a tasas negativas, llegando hasta el –0,5% desde septiembre de 2019 a julio de 2022. En la práctica significaba, que la ventanilla donde van los bancos a dejar la liquidez estaba penalizada, mientras la ventanilla de financiación aplicaba tipos cero, no cobraba a los bancos. "El BCE desde el año 2000 operaba con poca liquidez de refinanciación para los bancos", explica Morron de CaixaBank Research. Los bancos apenas se apoyaban en la banca central para obtener capital en su día a día. Pero eso cambió en 2008. "A raíz de la crisis financiera, con todos los estímulos desplegados con compras de activos y programas de refinanciación, hubo un aumento bestial de la liquidez, llevando a los tipos de interés converger con el tipo de depósitos, ya que mucha liquidez está bajo el paraguas de la facilidad de depósitos", incide.

En otras palabras, la tasa de depósitos sigue guiando a los intereses en los mercados financieros por el exceso liquidez que todavía existe. Pero también existe otro factor que es relevante en la evolución del euríbor. A partir del 2020, los cálculos del índice por parte de European InterBank Offered Rate se realizan de manera híbrida. Se incluyen los datos del panel de 18 bancos que informa sobre las operaciones interbancarias, pero además se incluyen las propias estimaciones del propio mercado, lo que está favoreciendo la reacción bajista del euríbor.

La reforma del euríbor provocó un cambio de nombre, oficialmente, al euríbor a doce meses se le conoce como Euríbor Plus y con ella el BCE intentó reducir la volatilidad y el riesgo de manipulación, al que estuvo sometido a principio de siglo por parte de algunas entidades financieras.

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