Transportes

España colocará un primer ejecutivo en el AVE a La Meca para acelerar la obra

Pablo Vázquez, presidente de Renfe. Foto: Europa Press/Archivo

El consejo extraordinario del consorcio español que gestiona el proyecto del AVE La Meca-Medina decidió este viernes nombrar un primer ejecutivo para acelerar las obras de un contrato que supondrá para España unos ingresos de más de 6.700 millones de euros. Según explican fuentes solventes conocedoras del contenido de la reunión, la intención es elegir un consejero delegado que vigile in situ el día a día del faraónico trazado, con el objetivo de entregarlo en plazo y forma.

Pablo Vázquez continuará como presidente del consorcio español, pero su papel será más secundario. Sobre todo de cara a las autoridades de Arabia Saudí. Otra cuestión es su rol desde España, desde donde seguirá llevando directamente las riendas de cara a la opinión pública, para que la voz de las empresas españolas sea sólo una.

De hecho, fue ayer quién presidió este consejo extraordinario y quién marcó la estrategia a seguir, llegando a amenazar con una multa de medio millón de euros a la empresa que filtrara datos de la evolución del proyecto a la prensa, un importe que se debería deducir de la siguiente certificación de cada compañía que no lo cumpliera. Esta propuesta no se llegó a aprobar.

El consorcio español ofrecerá una terna de nombres al nuevo ministro de Transportes del país del Golfo Pérsico para que elija, aunque se hará especial hincapié en Santiago Ruiz. Según confirman varias empresas del grupo a elEconomista, éste ha sido el nombre propuesto como opción prioritaria para el relevante puesto por su anterior experiencia en el país con FCC en el metro de Riad, una vez que la plaza quedó vacante hace meses.

Tirón de orejas

Vázquez también aprovechó la reunión para dar un tirón de orejas a las empresas del consorcio, con el objetivo de que todas hicieran frente común. Una de las conclusiones de este consejo extraordinario es que todas las compañías tienen capacidad para llevar a cabo el proyecto asignado. El consorcio ganador del AVE La Meca Medina, denominado Al-Shoula, está formado en la actualidad por catorce empresas: dos afincadas en Arabia Saudí y doce españolas: Adif, Cobra, Consultrans, Copasa, Siemens (antigua Dimetronic), Imathia, Inabensa, Ineco, Indra, OHL, Renfe y el fabricante del tren Talgo.

Otro de los mensajes que el consorcio quiere trasladar a la opinión pública es que todos los trabajos se están desarrollando de acuerdo al contrato fijado con Arabia Saudí y que no existe ningún tipo de retraso por parte de las empresas españolas (ver apoyo). De hecho, desde el consorcio se sigue pensando que el principal culpable de este retraso es el responsable de la anterior fase, un grupo árabe-chino, que debe de dejar la infraestructura preparada para que entren a trabajar en primer lugar las constructoras OHL y Copasa.

Aunque oficialmente se ha dado orden a las empresas de que eviten cualquier ataque público a ese consorcio chino, fue la propia ministra de Fomento, Ana Pastor, la que se desmarcó de esta estrategia en la pasada Nochebuena, asegurando tajantemente que las empresas españolas que trabajan en el AVE a La Meca están cumpliendo con sus obligaciones contractuales y recalcó textualmente que "quien hace la plataforma está entregando las obras fuera de plazo", en referencia al comentado grupo responsable del trabajo previo.

Tras al toque de atención del ministro de Transportes al consorcio español y la petición de un plan de urgencia, la reunión del consejo del AVE La Meca-Medina pidió un mayor esfuerzo en envío de personal y maquinaria. Además, se refirió a otras cuestiones técnicas relacionadas con el traspaso de los tramos ya acondicionados por el consorcio-chino para que entre a trabajar el equipo español.

Entrega de tramos

Uno de los puntos más sensibles de todo el proceso es que el consorcio español está mirando con lupa el proceso de hand over (recepción) de los tramos que se finalizan de la Fase 1. Si se aceptan y existe un grave inconveniente (por ejemplo, una fisura o una relevante grieta en el terreno), la responsabilidad ya sería de España. Una de las grandes dudas de los miembros del consorcio que se han planteado a Pablo Vázquez es saber qué pasa si las autoridades saudís piden que se firme un hand over.

El presidente ha aconsejado que no se firme bajo ningún concepto y que, en el caso de hacerlo, se limite la responsabilidad del consorcio en el escenario de un fallo no achacable a España.

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