Transportes y Turismo

Talgo choca con los políticos en su intento de expandirse por Australia

Tren fabricado por Talgo y movido por Renfe. / Cesare Sapienza

El proyecto piloto de Talgo por llevar sus trenes a Australia parece haber descarrilado por una polémica política que deja en el aire su expansión en el continente oceánico. El fabricante español, inmerso en un cambio de su accionariado para dar entrada al grupo inversor húngaro Magyar Vagon (MaVag), tenía en marcha un proyecto para que sus trenes recorrieran el país austral en colaboración con el gobierno estatal.

La propuesta trasladada al ejecutivo australiano contemplaba la puesta en marcha de un tren de pruebas en una línea de 55 kilómetros entre Adelaida y Mount Barker, que sin embargo no estaba bajo el control del Estado. La idea pasaba por probar si la tecnología pendular de sus coches podría reducir los tiempos de trayecto entre ambos puntos, hoy separados por unos 70 minutos, para reducirlos a menos de 50, algo que haría al tren competitivo frente al autobús o al vehículo privado en una zona con problemas de congestión.

Un año de estudios

Todo este proyecto surgió el año pasado, tras una visita a Madrid del ministro australiano de Transportes, Tom Koutsantonis (Partido Laborista), en la que tuvo lugar una reunión con altos ejecutivos de la fabricante y cargos del Ministerio de Industria. Entonces, el responsable se comprometió a facilitar la puesta en marcha de este piloto.

Pero la idea se topó con la realidad tras estudiar la dura orografía del terreno y las estrictas regulaciones de seguridad ferroviaria de Australia, según desvelaron funcionarios del ejecutivo austral en una comparecencia ante el parlamento local. Estos planes también requerían de una financiación que, por aquel entonces, nadie había garantizado, así como del alquiler de unas locomotoras que había que trasladar desde el Reino Unido.

En una reunión para avanzar en el proyecto, burócratas australes dieron a conocer a Talgo que la vía en cuestión contaba con un límite de velocidad de 115 kilómetros por hora, lo que rompía la pretensión del fabricante de poner trenes con velocidades superiores a 160 km/h que permitieran la ganancia de tiempo. Además, algunos tramos estaban altamente limitados, con velocidades de tránsito de entre 25 y 40 km/h; y la coexistencia con trenes de mercancías también limitaba la operativa a un tren cada media hora, mermando las intenciones de mover grandes volúmenes de gente.

El coste de este piloto, inicialmente valorado en 3 millones de euros, habría aumentado significativamente, algo que habría complicado la ambición de Talgo de que fuera financiado con fondos españoles dedicados a proyectos industriales en el extranjero. Tampoco ayuda a su supervivencia el alto coste de mejorar la infraestructura, cifrado en unos 150 millones de euros.

Todas estas dudas han hecho recular al gobierno australiano y han desatado una tormenta política entre laboristas y liberales, hasta el punto de calificar el proyecto de "defectuoso desde el principio" por estos últimos, actualmente en la oposición. Su portavoz de transporte, Vincent Tarzia, acusó al ministro de Transportes de "hacer promesas que no puede cumplir y que podrían haber influido en las elecciones". El proyecto parece haber encallado en vía muerta pese a que Koutsantonis asegura que continuarán colaborando con el fabricante español.

Australia, mercado de interés

Más allá de esta primera prueba, Talgo ya estaba pensando en una segunda fase de implantación con un tren rápido entre Adelaida y Melbourne, segunda y quinta ciudades más pobladas, cuya conexión ferroviaria requiere de diez horas y media en tren para superar los 828 kilómetros de distancia entre ambas. La tecnología de basculación de los coches españoles permitiría incrementar la velocidad media del trayecto, reduciendo el tiempo de viaje. Además, se abriría la posibilidad de extender las conexiones más al este del país, hacia otras grandes ciudades como Sídney o Camberra.

Por aquel entonces, en marzo del año pasado, altos cargos del gobierno australiano aseguraban que "no es ningún secreto que Talgo quiera probar sus trenes en Australia con el objetivo de poder mostrar su tecnología en todo el mundo". La compañía tampoco ocultaba su interés por expandirse a este mercado, aunque apuntaban que el proyecto estaba en una fase "muy preliminar", con el análisis de requerimientos técnicos.

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